¿COMO VA LA COSA…?

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Uno del pueblo

Pues ahí por lo mediano, pero con tendencia a mejorar. Los hechos a día de hoy nos hablan de mejoría, pero sin lanzar las campanas al vuelo. Ha transcurrido más de un año y de la preocupación y miedo de entonces, estamos empezando a pasar a otro estado de moderada esperanza bajo control.

Familiares, “ausentes”, amigos y daimieleños de raíz residentes en otras poblaciones, preguntan con interés acerca de la evolución de la pandemia en Daimiel, cuna ancestral grabada a fuego en sus sentimientos. La mejor respuesta, sin duda, está siendo la actitud de las personas en su gran mayoría. Mayores, jóvenes y niños, damos fe, se muestran identificados y solidarios en la lucha contra este mal.  Las familias que hemos sufrido las consecuencias del covid, con disposición positiva pero sin olvidar la pérdida del hermano o la angustia e incertidumbre en momentos fatales de uno de los nuestros, finalmente bien resuelto, la información por parte de la autoridad y la responsabilidad generalizada de los daimieleños, ha generado entre todos un espíritu fraternal y unánime contra el maldito mal.

Una nueva educación social, -¿tal vez por miedo?-, qué más da…, lo cierto es que se palpa más solidaridad, más humanismo entre el personal, más acercamiento, más afecto, más amor…, saliendo a relucir bondades, a veces ocultas, que todos llevamos dentro…

Escribimos en el día internacional del beso, es martes y trece, el beso por sí mismo eleva la autoestima, refuerza el sistema inmunológico… ¡Y no cuesta nada!, es gratis, excelente vacuna natural prohibida. Triunfa la conducta razonable del pueblo, coincidente en gran mayoría en la renuncia coyuntural obligada a los besos, abrazos y expresiones emocionales de las que estamos abdicando más de un año, por prudencia y sensatez, incluso entre los más próximos, padres, hijos, nietos, hermanos, sobrinos o amigos del alma.

Nos ha tocado vivir esta etapa que a buen seguro a todos nos está marcando una nueva vida, tal vez más humana y menos materialista. Pero un futuro próximo, despacio pero sin pausa, nos volverá a traer manifestaciones naturales de afectos y cariños. Como siempre. Es lo normal.

Lo mejor de sí mismo está aflorando entre el personal daimieleño en esta complicada etapa. Es la parte buena, que todos llevamos dentro y que insufla moral para “resistir dinámicamente”, como decía el Dúo Famoso con el tema musical que nos “movilizó” a todos al inicio de esta cruel pandemia.

La cosa mejora, ahí por lo mediano, pero adivinándose la luz. Vacunas, mascarillas y buena actitud, clave para alcanzar la nueva normalidad.

Recuerdos desde “La Olla”, “San Isidro”, El Alto”, “La Estación”, “El Carmen”, “La Plaza”, “El Pilar”, “Las Cien Viviendas”… todo el pueblo de Daimiel  –que nombre más bonito- el Pueblo de las Brujas, para los entrañables “ausentes”, daimieleños de pura cepa y sentimiento, doquiera estén. Y esperanza, porque ya queda menos.

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