JAMON, SI ; CERDOS, NO

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Uno del pueblo

Estarán contentos los de la industria del calzado ante la manifestación simbólica acontecida en la Plaza de España este último miércoles, en Agosto, día siguiente al gran trueno, que esa es otra. ¡Vaya trueno que nos despachó la madre naturaleza, allá va la despedia, y bloooomm….!!, por instantes, aquí terminaba todo…

Pero no, al día siguiente y sin inconveniente, la plataforma “Stop Macrogranjas Daimiel” bien que se movilizó para impedir la instalación de una macrogranja de cerdos en nuestra ciudad.

Con lo rico que está el jamón de Jabugo, de pata negra, de pata negra, de cerditos criados en la libertad de las dehesas, todo para ellos, con bellotas

y pastos naturales, hierbas del lugar, encinas, alcornoques, pastos…, en el entorno natural de la Sierra de Aracena, con microclima ideal para la crianza del cerdito español, cerdito valiente, con sabor y textura inconfundibles, únicos, jamón de Jabugo….; el jamón de Guijuelo, con aires y fríos de la Sierra de Gredos; el de Teruel, criado en esa zona de España con piensos selectos del lugar y los aires del Moncayo; el jamón de Los Pedroches, en Córdoba, una tentación difícil de evitar; el ibérico de Extremadura, donde crecen los guarrillos a sus anchas, al aire libre….; un jamón de Valmojado, premio alimento España 2020…; y los jamones de Daimiel,

que de modo puramente artesanal se curaban en las cámaras de aquellas antiguas casas de corte manchego, que permitían el paso del aire que de modo natural hacia su función curativa, previa parafernalia anterior de pisado, salado y escurrido con añadidos de pimentones y ciertos mejunjes secretos gastronómicos de familia, logrando a los seis o siete meses un jamón natural del cerdo criado en el corral de su amo más la sabiduría popular bien aplicada, con bellotas del monte Arenas, encinas en determinados parajes agrícolas de Daimiel, salvao, sandías, panizo…, jamones de Daimiel, sin denominación de origen, que no se vendían, se elaboraban para consumo propio, familiar… “Ahí pa feria” se sacrificaban los primeros cerdos, con torreznillos de mesao de cerdo recién sacrificado, días significados, culinariamente extraordinarios… vamos a retornar a estas costumbres sabias basadas en la naturaleza y dejemos de discutir por purines contaminantes y demás zarandajas. Esto no es cuestión de izquierdas o derechas, es cuestión de sentido común, buen paladar y salvaguarda del entorno.

Asique ante la amenazante propuesta de instalación de macrogranja de cerdos en las inmediaciones de nuestro pueblo, animales criados de modo artificial y en controvertidas condiciones, al objeto de producir el mayor producto animal del cerdo y sus derivados, sin miramientos de calidad más allá de las cuatro mil cabezas anuales y vuelta a empezar, han surgido las alertas acerca de los peligros que conllevan este tipo de industrias, altamente mecanizadas, de tal forma que precisan de poca mano de obra para que aquello funcione. Problemas de contaminación originados por los residuos, excrementos y desechos de estos animales, purines contaminantes para nuestro entorno, con la consiguiente afectación al Parque Nacional, y el posterior espanto de turistas, lo que nos faltaba.

Al necesitar este tipo de industria gran cantidad de agua para su funcionamiento, afectaría a los recursos hídricos del entorno con el consiguiente perjuicio para Las Tablas: mosquitos, malos olores, purines y roedores podrían afectar a la población, con consecuencias nocivas para la salud incluso.

Esto no es cuestión de ideas, es cuestión de bienestar, para hoy y para mañana, que el día menos pensado llega el coronavirus, nos manda al otro barrio y dejamos aquí la pella heredada de cuatro mil cerdos al año, además enjaulados, con ganas de venganza y por tanto cagandose en tó lo que se menea. Escasos beneficios sociales no compensados por estos establos industriales que encuentran cada vez peor bienvenida en España. Daimiel, antiguo oasis de la Mancha, ya no dispone de tanto recurso hídrico, a la vez que si lo pensamos bien, cuatro mil cerdos de afuera más los cerdos del lugar, van a ser ya muchos cerdos en tan poco espacio.

Así pues, la plataforma “Stop Macrogranjas Daimiel” organizó una manifestación simbólica contra la instalación porcina, con original modo de expresión, silencioso, superpacifico, inédito   y pintoresco. Centenares de pares de zapatos, con frase denunciante en cartel adjunto, simbolizó la presencia de daimieleños en evitación de aglomeraciones por razones conocidas. Cada par de zapatos, dispuestos a prudente distancia para tampoco contagiarse entre ellos, miraban hacia el balcón de la Casa Consistorial mostrando su desacuerdo hacia el proyecto denunciado, tratando impedir la instalación de macrogranjas de cría intensiva de cerdos en Daimiel. Un par de sandalias me gustaron a mi, estaban de buen ver y mejor uso. Cambio sandalias y zapatos por cerdos lejos de nuestros lares.

Pero volviendo al principio, con lo rico que está el jamón, la que hay que armar para seguir comiéndolo, que te esté rico y que no huela mal…; zapatos usados, sandalias, botas altas, mocasines, con tacón, tuneados, chanclas…., sí, aquí huele mal, pero que rico está el jamón…..

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