¡¡MAJESTAD: POR ESPAÑA Y EL PERÚ, POR LA TAUROMAQUIA Y LA JUVENTUD!!

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Uno del Pueblo.

Con una media de 20.000 espectadores cada tarde, la presencia del Rey Juan Carlos y su hija, nieta y allegados, personajes del deporte, artistas, empresarios influyentes, jóvenes, profesionales reconocidos de distintas ramas, mucha juventud, con atuendos de moda o trajes y corbatas estilosos…, tiempos modernos, toros de siempre, público de Madrid y toreros con Roca Rey a la cabeza, capaz de enfrentarse a las alimañas de Adolfo Martín diciendo aquí estoy yo. Bien por el peruano, Gonzalo Caballero, Emilio de Justo, Román, David de Miranda, Miguel Ángel Perera, Pablo Aguado, Antonio Ferrera…, así como subalternos encastados con más bemoles que el caballo de Espartero , algunos recién llegados desde el escalafón superior, con tribuyendo aún más a la brillantez del espectáculo, Fernando Sánchez, Iván García, “Viruta”, ángel Otero, “Pirri”, Óscar Castellanos, Cebadera …, monosabios activos que realizan quites con la gorra, picadores avezados que torean poniendo en valor la suerte de varas, Israel de Pedro, “El Legionario”, “el Patillas”…, chinos, hindúes, japoneses, blancos y negros y hasta gente de Daimiel, atraídos por el embrujo de la Fiesta Nacional, allí presentes, en Las Ventas

La tauromaquia en España se mantiene con todo el ambiente referido, y ante todo, pagando las entradas los aficionados a esta artística función. No hay mejor ejemplo que San Isidro en Madrid y otras capitales importantes, con casi llenos de media en las ferias, con figuras o toreros de menos influencia, ganaderías que cumplen y espectáculo que satisface al personal, con presidencias serias y empresas cumplidoras. Toros de todas las capas, berrendos, mulatos, negros, bragados, jaboneros, zaínos… y varias tardes de “no hay billetes”.

Roca Rey y otro “Madroñito” de Adolfo la liaron y bien “liá” en el centro del ruedo después del elocuente brindis que encabeza este artículo. El que manda en esto, el joven peruano, pone las plazas a rebosar, Madrid incluida, exponiendo y jugándose la entrepierna cada tarde que torea. Alguna impertinencia de algún patán del siete interrumpe la seriedad del ruedo venteño. Inédito toreo de Antonio Ferrera, máxima expresión de un concepto sinfónico, personal, nunca vimos un toreo así, difícil de relatar, es para volver a verlo y continuar quedándote “pasmao”. Público en pie en la tarde de mayor gloria del atribulado Ferrera que entregó su alma a Las Ventas. David de Miranda y Perera, junto a los reseñados, completan las cuatro salidas por la Puerta Grande del excelso templo. ¡Y aún estamos a mitad de feria…!

Algunas tardes, los parroquianos del Tagora o del Hotel Las Tablas nos sentimos toreros y “acompañamos” al diestro en su faena, a veces con el fastidio del inoportuno viento causante de no pocas volteretas, cogidas o sustos, aunque el buen torero, la magia del toreo, la grandeza de la tauromaquia se manifiesta en Daimiel, desde la feria de Madrid. Fiel y buena afición, aunque escasa. Seguro que al reclamo del novillero Carlos Aranda, la juventud  se irá incorporando a la Fiesta, aportando apoyo para esta profesión, incomparable con ninguna otra en el mundo.

Vivas a España, al Rey y a la Tauromaquia, respondidas por toda la Plaza. “Manolete”, “Gallito”, “España Cañí”, “Ragón Falez”…, la música callada del toreo, los silencios que aportan solemnidad a los momentos…. Mucho mérito de los toreros, mucha afición en los tendidos, mucha tauromaquia en Las Ventas. Que no hombre, que no, que la fuerza de los toros sigue firme entre los buenos y maduros aficionados, interesándose también cada vez más jóvenes por el arte de Cúchares. ¡Qué feria más bien representada! Hay futuro. Así, sí.

EEEEEOOOOO

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