NIVEL DEL ACUÍFERO A 31-12-2018

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Miguel R. Torres.

De satisfactorio podría calificarse, ya que a fecha de último día del 2018 el nivel de profundidad a que se encuentra es de 9,80 m.; refiriéndome siempre al pozo situado en el polígono 135, par 34. del que en varias ocasiones hemos informado en este medio de comunicación.

Por hacer una valoración comparativa, diremos que a la misma fecha del año pasado se encontraba a 9,70 m; es decir, casi al mismo nivel. Y a esta fecha del 2016 estaba a 8,60 m.; 1,20 m. por encima del actual. Tendríamos que remontarnos a finales del 2014, final de año con mayor recuperación, 7,20 m., o sea 2,60 m por encima del final de este año.

También recordamos permanentemente que en este mismo lugar de medición, llegó a estar el agua a una profundidad de 38 m. en agosto del 1996, época de máximo sobreexplotación del acuífero, y cuando teníamos pocas esperanzas que se volviese a recuperar. Y también recordamos que por los años 1960 y principios de los 70, este mismo pozo en inviernos, se ponía a 4 ó 5 m. e incluso en inviernos lluviosos hasta 3,50 m.

Por último, señalar que en este 2018, la oscilación entre el nivel más alto (8,6 m) el 30 de abril y el más bajo (11,4m) el 31 de agosto, ha sido de 2,8m. lo que parece unos parámetros muy aceptables.

¿Habremos llegado a un equilibrio sostenible? De eso es lo que se trata: de que un bien que tenemos en el subsuelo, lo aprovechemos en términos y condiciones aceptables, para que obteniendo un provecho de ello, no lo esquilmemos desorbitadamente, dejándolo sin recursos y sin posibilidad de que mantengamos esta tierra con una riqueza aceptable, tanto en términos económicos como ecológicos y paisajísticos.

Dentro de la complejidad que nos muestra el acuífero 23, que aunque es el más estudiado de todos los que componen la geografía Ibérica, y del que más se ha publicado; sigue siendo complejo y misterioso su comportamiento, especialmente de recuperación. Ya lo hemos comentado en anteriores ocasiones: con la escasa pluviometría con que nos recompensa la meteorología, a pesar de los 5.500 Km2 de su extensión, sigue siendo un misterio la recuperación casi absoluta, pero aún más la recuperación parcial de cada año, hacia los meses de otoño-invierno cuando apenas llueve por la zona.

Está por ver qué pasa con las nuevas medidas adoptadas por la Cuenca hidrográfica del Guadiana, ahora denominadas Masas de Agua de la Mancha occidental, principalmente la instalación de caudalímetros. Por un lado, es natural que si unos los tienen puesto por prescripción legal, lógicamente lo tengan puestos todos. Esa es la primer condición que habrá que acatar y exigir. Y creemos que redundará en beneficio de todos. La segunda y también importante, es que tras algún tiempo de observación, veremos si realmente se mantienen los niveles en términos aceptables. Habrá que ajustar m3 de agua a hectáreas y cultivos. También creemos que será positivo, pues podremos seguir con un paisaje “verde” en una comarca como la Mancha, dónde su característica en el estío es la sequedad.

Ahora bien, la Confederación H. del Guadiana, también tiene una responsabilidad y trabajo que cumplir. Por un lado, hacer cumplir, para todos, la normativa y control de los caudalímetros; y por otro, adaptar, variar y aquilatar el comportamiento del nivel con la posibilidad de aumentar las dotaciones.

Es obligado recordar que no solamente los agricultores extraen el agua del acuífero, sino todos: uso doméstico, poblaciones y principalmente la industria. De siempre ha habido

que controlar el uso del agua, pero en los tiempos que nos llegan, aún más: es un bien preciado que debemos mantener por los siglos, para nuestras siguientes generaciones.

EEEEEOOOOO

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