ESPAÑA, PURO CHURRO…

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Así es nuestro país, esta es nuestra nación… En España, el churro se siente, el churro está presente… Harina, aceite, agua y sal, todo producto natural, generado por la madre naturaleza, origina conflicto…, qué poco nos hace falta para liarla… El churro es punto de referencia, motivo de orgullo y causa de disputa y pretexto de reunión familiar…” Yo me he comido tres, tú ya llevas cuatro…

Y el churro, según algunas fuentes –de churros-, proviene de Cataluña, donde se empezaron a consumir en España hace ya dos siglos.  Otras fuentes –de churros-, nos remontan a su origen en la China, además de las fuentes –de churros-, que nos retrotraen a recetas romanas de antes de Cristo… Árabes y buñuelos, según otras fuentes –de churros-,  relacionan el producto con los tallos de Daimiel, hasta la producción actual en la calle Severo Ochoa, calle Prim, Virgen de las Cruces o Nueva, considerando además los tallos en churrería ambulante del “martes”,  churros sobre ruedas…

El caso es que en España, el churro siempre está candente. Oscuros episodios sin resolver impiden nuestro desconocimiento respecto al origen de este conflicto: no sabemos quién inventó el churro. Toda la vida dándole vueltas a esta incógnita que mantiene vivo al churro. Y cada vez más…

Y a ver qué hacemos… Porque los tallos sí que tienen denominación autóctona: los tallos son de Daimiel.

“En cada barrio y en cada pueblo, la Iglesia, el Ayuntamiento, el Parque y la Churrería, son garantías de bienestar…” Poco se puede añadir a esta sabia reflexión… Y el churro, siempre por delante… Cómo es posible que el churro encierre tanta filosofía… Elaborados de forma artesanal, el promedio de venta de churros al día no es fácil calcular, dada su gran atracción hacia el personal. Cada 9 de Marzo, día del churrero, deberíamos hacer fiesta nacional. El lugar donde se hacen y venden churros, debe ser en un futuro próximo lugar de culto, visita obligada para estimular los sentidos: olor, sabor, punto de reunión social, guardando turno sin rechistar en pro del preciado manjar. Churrerías, referencia cultural de España. “Las churrerías son los puntos de la memoria: aromas de harina en aceite, el churro es sutil, comedido y frágil…”

El churro inspira al artista, al pensador, al filósofo. Ya nos lo dejó escrito José Luis Coll: “churrogueresco, fruta de sartén hecha con masa de harina y excesivamente recargada de adornos”. Sin olvidar que además de esta labor de repostería, el churro nos acerca a la chapuza, lo mal hecho…

En esta nuestra España, el churro nos identifica, el churro nos une. País de churro, plato típico que no falta en desayunos, meriendas, celebraciones, ferias y hasta en el martes… Es medida de obligado cumplimiento consumir churros, tallos, porras, jeringos, regordos, calentitos, tejeringos…, esta “fruta de sartén” tiene diversas denominaciones según qué región, pero sin duda los churros forman parte de la vida de la mayoría de españoles.

Sin ir más lejos, Daimiel cada mañana huele a churro. Tenemos cereales, almendras, pistachos, aceite, frutales, viña, mucha viña… Y churros.

La rosca tallos impregna con su aroma los alrededores de la churrería. Todas las mañanas cuando me levanto, qué ricos mis churros, qué ricos mis tallos…

España, lo dice su historia, es un puro churro. Dicen que los catalanes trajeron el churro. Y lo mantienen.  El  churro es nacional. Y la chapuza nacional se mitiga con el churro. El  puro churro de España, con café con leche o con chocolate, cada día nos lo comemos. El churro español, el tallo valiente, el orgullo del sol es comerlos calientes… La victoria será nuestra si continuamos fieles al churro español.

Que viva el churro español, que viva. Nos une y nos da prórroga infinita. Qué rico el  churro español, qué ricos los tallos… Vaya mezcla simple, pero que en su justa medida a todos nos gusta. El churro, ejemplo a seguir…, el tallo, símbolo de la unidad “chucha”.

España es así. A los españoles nos gustan los churros. “El crujir de su masa frita, da sabor y textura, que acompañan al desayuno, filigrana dorada en café…” Y dicho esto, no tengo más que añadir… España, puro churro…

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