“CARGA COBARDE Y JARREA VALIENTE”

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Miguel Antonio Rodríguez Megía

Hoy en un libro de D. Antonio Siria González, relacionado con los trabajos típicos del
campo en la zona de Écija, he encontrado una reseñaliteral a mi familia y realmente me ha
emocionado. Al parecer, eran famosos por ser buenos“carreros” y trabajabar muy bien la
doma de los mulos y otros animales del campo:


“Fama” de malos en el trato y de “blasfemos”, han tenido los “carreros” y en parte con gran
razón, pues su vocabulario “su trato” con los animales, no eran precisamente el más
académico, sobre todo cuando sus carros se atascaban en el barro. Pero no eran
precisamente estos vociferantes carreros, los mejores, sino aunque por sus años de oficio.
Conocían la capacidad, el coraje y la doma de los animales que mandaba.

En Écija existieron muy buenos carreros, y en ocasiones me cuentan que alguno de ellos, ya dados de baja para el trabajo por su edad, eran llamados, bien de día o de noche para poder sacar algún carro “atascado” en alguna vereda o camino. Es el caso de los “Piña”.
Estos buenos profesionales, cuando llegaban al lugar, donde llevaban varias horas los animales sudorosos y castigados con exceso por el mal carretero, examinaban detenidamente el terreno, preguntaban el nombre de cada uno de los animales, se acercaban a ellos, les pasaban la mano por el lomo y el vientre, les hablaban a las orejas, luego se colocaban a cierta distancia, frente a ellos y después de llamarlos por su nombre a cada uno de los mulos y darles ánimos con preciosas frases, mandaba callar a todos y atronando el aire, daba solamente una voz de mando. Era un espectáculo.

Todos los mulos como movidos por un solo resorte, apretaban los riñones, estiraban el cuello, y de un solo tiro obedeciendo al “buen carrero”, salían con el carro del atasco. Me cuentan algunos viejos gañanes, que era un verdadero placer, ver trabajar a estos carreros, sólo con la voz y los gestos, sin emplear a penas el látigo, ni palabras malsonantes. Fama de buenos carreros en Écija, tuvieron en su tiempo los “Piña”, los “Alé” y los “Carapiedra”, cuya profesionalidad pasaron de abuelos a nietos durante varias generaciones. Estos Buenos carreteros, seguían como máxima en su oficio, la aprendida por sus antepasados “CARGA COBARDE Y JARREA VALIENTE”. Es decir, no abusar ni pasarse con las cargas, mostrar prudencia, y echarle a los carros y carretas, la cantidad de peso justa a las condiciones de fuerza de los animales a enganchar. Una vez en el camino, ser valientes en “jarrear”, con las palabras, las frases que dirigía a la “tira” en el momento preciso y con la fuerza de voz necesarias para animarles, consentirles, halagarles y así sacarles el máximo rendimiento a sus esfuerzos…

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