NUEVA DERROTA (1-3)

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Situación agónica la del  equipo de fútbol de Daimiel. Matemáticamente quedan jornadas con los correspondientes puntos en disputa. Y hasta el rabo, todo es toro. Pero las jornadas se agotan y el casillero de puntos del Daimiel RCF continúa huérfano de guarismos que puedan ilusionar a la afición y al propio club. Esto pinta feo, muy feo.

Había expectación el domingo de Resurrección en partido matinal. Pero la resurrección de los blancos no se produjo. Al contrario. Un nuevo batacazo en casa en partido importante, cara al futuro, frente a un rival bien plantado. El verde magnífico del estadio de El Carmen invita a la práctica del buen fútbol, función que realizan los equipos visitantes jugando, raseando y moviendo el esférico sobre una alfombra bien mantenida. Los pelotazos largos del Daimiel RCF favorecen al rival, que otro día más contrarresta con fútbol elaborado la práctica rudimentaria de este bloque daimieleño. Ni la llegada del nuevo míster hizo cambiar conceptos. Se esforzó desde la banda el recién llegado técnico, pero salvo alguna jugada del segundo tiempo, todo parecía igual. Y el calendario, nos ahoga.

Dos ocasiones en jugadas consecutivas tuvo el Daimiel RCF allá por el minuto doce, mas no hubo acierto, cuando ya había avisado el Toledo con centro chut al larguero. La caraja definitiva de los blancos en el dieciséis, acabó con el balón en la red, obra del toledano Colastra, buen futbolero. Gol de rebote, gol de rechifla, en balones rebotados en monumental bodrio de la defensa local, lío de piernas y Gonzalo, meta local, vendido. Un par de llegadas de los verdes generan nuevos peligros, hasta que Kike en jugada personal lo intentó yéndose de dos,  pero su disparo rebotó en la defensa. No hubo más antes del descanso, salvo la lesión de Mario.

Arreón inicial del Daimiel RCF en la continuación, con gol anulado a Adri por fuera de juego. El Toledo B continuaba a lo suyo, elaborando con sentido y sin prisa, culminando en el sesenta una gran jugada raseando el balón de lado a lado del verde, combinación vistosa que remató Pachín a la red. No quedó satisfecho este jugador con una sola diana, logrando repetir cuatro minutos más tarde tras buen avance toledano. Cero a tres que se hacía irremontable y además con un rival que mantenía su buen fútbol, con alguna nueva ocasión.

Un buen balón bombeado por Ramón, en vaselina ante la salida del portero forastero, se estrelló en el  larguero animándose la grada ante la primera jugada clara de gol del equipo de casa, allá por el setenta y cuatro. El ánimo se vio acrecentado con el gol de Adri a los ochenta minutos en balón filtrado por Jaime, cómo no, que dejó sólo ante el meta al goleador local que no falló, en remate certero. Los de Toledo no se amilanaron, creando nueva ocasión en las postrimerías del encuentro que lamió el poste por bajo.

Y nos plantamos en el final, con alguna bronca para el colegiado de turno. Pero no nos engañemos. Sin elaborar fútbol, sin crear ocasiones claras, sin tirar a puerta, sin gol, se nos presenta muy cuesta arriba el futuro. Y aún seguimos pensando que hay plantel para sacar esto adelante. La esperanza es lo último que se pierde.

Aún la tenemos ¡VAMOS DAIMIEL!

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