SOLEDAD… PERO QUEDATE EN CASA

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Uno del pueblo

Un sábado ventoso, soleado y con momentos de fina lluvia, nos retrata una imagen inédita de nuestra ciudad, escasa de viandantes y con poca aglomeración en las esperas en lugares públicos o comercio, el movimiento en las tiendas de víveres es constante pero moderado; el personal otea, compra, paga y se va a casita, a recluirse cual monje de clausura. El domingo posterior, en día gris, Daimiel parece ciudad fantasma.

Y es que se ha puesto muy chunga la cosa, pero que muy chunga. El índice de contagios ha crecido con estrépito, alarmando a sanitarios, autoridades y ciudadanos en su inmensa mayoría. Los ingresos en hospitales continúan, los confinados en casa por contagio afectan a múltiples familias, con fallecimientos llorados por parientes cercanos en algunos casos. Es duro vivir una pandemia, pero aún más duro es sufrir sus consecuencias fatales. El remedio está por aplicar, aunque habrá que aguardar con el paso del tiempo los resultados de la vacuna científica que pueda paliar este desastre mundial, que afecta a todos los humanos.

La bondad innata de las personas, seguro que está aflorando sin darnos cuenta ante la situación que nos está tocando vivir, con sufrimiento que nunca hubiéramos imaginado. En los libros de historia se refieren pandemias del pasado, pero nadie había experimentando en el ultimo siglo ser protagonista de lo que conlleva una enfermedad mundial. Todos estamos inmersos en esta pesadilla, todos hemos de contribuir hasta su extinción. Si hay que quedarse en casa, pues tan ricamente, vamos a pensar todos en todos¸ mientras escuchamos música o escribimos hablando con nosotros mismos, intentado transmitir a muchas personas el concepto de la solidaridad, ahora más que nunca, simplemente quedándonos en casa, con infección o sin ella, a la espera de tiempos mejores, que a buen seguro volverán, al igual que los besos y abrazos, a los que no dábamos la debida importancia y que tanto echamos de menos en esta aciaga temporada.

Vaya nuestro reconocimiento para sanitarios, trabajadores en general de todos los gremios que continúan al pie del cañón, mantenedores de tiendas y supermercados. Y especial recuerdo para quienes sufren la pérdida de uno de los suyos.

Aunque tal vez a todos nos cambien conceptos tras esta amarga experiencia; aferrémonos a la esperanza, virtud fuerte que nos aporta moral, hasta que de nuevo se haga la luz. En todo caso, cual título de película, sólo se vive una vez, y como decía el famosos locutor deportivo, la vida puede ser maravillosa…. Cuídense mucho.

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