PAZ Y AMOR

2

159

No hay norma escrita que nos obligue a cumplir con esta celebración de clara raíz religiosa. En el fondo, religiosos somos todos, cada cual a su aire, pero creencias, aunque estén muy ocultas, tenemos casi todos.

El nacimiento de Jesús, nos recuerda cada año el renacer del amor entre los humanos. Junto a sensaciones de paz , serenidad y felicidad, nos sentimos de modo natural más cercanos a los demás.

Fluye la empatía y las frases de buenos deseos se escuchan en los corrillos. Por la Plaza, por “el martes”, en las terrazas del Parterre, se comparten parabienes con deseos de dicha y bienestar. Familia, compañeros, amigos, grupos, exteriorizan mensajes de afecto, manifestaciones de amor.

La lírica, la poesía del amor partiendo desde el punto de la Navidad, debería hacerse patente a lo largo del año. El amor nos acerca la paz, y el tándem amor  y paz debe ser eje en torno al cual giren nuestras vidas. Contribuir a la paz, hacer la paz casi que es principio básico del ser humano, provocando la llegada del amor en consecuencia. Desde la paz y el amor permanente, otro gallo nos cantaría. Misa del gallo o pollo al chilindrón, compatibles en fecha de buenos deseos, que refuercen desde la religiosidad práctica o desde la convivencia de los mortales en torno a la celebración entre manteles.

Amor por los padres, amor por los hijos, por los nietos, por los tíos, primos…, amor entre amigos, vecinos, compañeros de trabajo, colegas del instituto, parejas, compañeros del equipo de fútbol, hermanos…, gente con quienes convivimos haciendo historia, nuestra historia.

Mensaje de paz, mensaje de amor, navidad jubilosa, con celebraciones junto a la mesa, plena de viandas y turrones, champán y alegría… pero nada alimenta más que reafirmar el amor entre los nuestros.

Nos toca la lotería cada vez que practicamos gestos de amor hacia los demás , satisfacción gratuita, cuesta poco desear el bien para los otros, a cambio de nada, y sin esperar a ningún sorteo… va intrínseco en ese deseo la reprocidad de los demás hacia ti, aunque el más beneficiado es uno mismo en su interior. La paz y el amor, el mejor camino para andar por la vida, que se nos endulza acompañados por estos valores que nosotros mismos somos capaces de generar, siendo los principios más preciados entre las personas. Sin duda.

Sin calles a rebosar, aunque no falta ambiente, hogaño viviremos una Navidad especial, menos bulliciosa tal vez, pero probablemente más verdadera, con más intimidad por aquello de los recortes en las reuniones. Amargas ausencias, emoción y lágrimas por los que se nos fueron, aunque el bicho no podrá con todos nosotros… A pesar de pandemia y dificultades derivadas, merece la pena continuar viviendo la vida regalando felicidad, haciendo la paz, haciendo el amor. Hay que recargar pilas para mantener este talante durante el resto del año.

Que sobren abrazos, aunque sean virtuales. Simbolizan afecto, cariño, amorHacer la paz, hacer el amor¸desde la Navidad, ahora, y para siempre.

Compartir.

Sobre el autor

2 comentarios

Déjanos un comentario, no hay que registrarse