48 AÑOS DE MÚSICA FOLK EN DAIMIEL

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Parece que fue ayer pero ya son cuarenta y ocho ediciones las que va a cumplir el Festival Folk “Tablas de Daimiel” el próximo día 17 de octubre de 2020.

Un rayo de luz tenue parece que se empieza a vislumbrar en este año tan complicado en el que cada uno de los proyectos que la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces tenía en marcha se han venido abajo, pero en unos días esta Asociación retomará con más fuerzas si cabe dos de sus actividades como son: la organización del Festival Folk “Tablas de Daimiel” y la realización del programa de Daimiel Televisión “La Faltriquera”, que en su nueva entrega hablará y versará precisamente sobre el desarrollo de este importante festival para Daimiel, la provincia y la región en general, pues como es sabido, estamos hablando del Festival de este estilo musical más longevo y si nada lo impide, será el Festival de música Folk que más ediciones ininterrumpidas celebre a nivel nacional.

Es un orgullo que se pueda volver a celebrar un Festival que empezó en el año 1973 con una doble finalidad. La primera era apoyar  al gran número de grupos locales que existían en Daimiel con ganas de expresar sus reivindicaciones a través de la música  y una segunda, que era apostar y afirmar el lugar que a Daimiel le daría en pocos años un espacio a nivel mundial en el aspecto de la naturaleza. El 28 de junio por Decreto 1874/1973 se declara Parque Nacional a las Tablas de Daimiel y se crea una zona de Reserva Integral de aves acuáticas dentro del mismo y sería el día 2 de septiembre de ese mismo año cuando se alzaría por primera vez el telón para escuchar y ver el primer Festival Folk bajo el nombre “Tablas de Daimiel”.

Con una pandemia acechando se volverá a elevar el telón de un Teatro Ayala cerrado a cal y canto desde el mes de marzo de 2020. Esta será la primera cita musical que acogerá este espacio y lo hará por todo lo alto, con las canciones de la Camerata Cervantina, de Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

Con añoranza recuerdan los más mayores este Festival al que califican de dinámico, divertido y muy esperado en las citas culturales que Daimiel ofertaba por aquellos entonces, ya que según sus palabras el pueblo era un “semillero” de personas que querían cantar y pronunciarse. Era un Festival que inevitablemente estaba vigilado por la política, pues en los primeros años existía la temida censura en las canciones que se iban a interpretar. Prueba de ello es un escrito de la Dirección General de Teatro y Espectáculos enviado a todas las delegaciones de información y turismo del año 1975, con la dictadura aún en vigor, donde se indicaban un paquete de normas para realizar recitales de canción o de poesía. De esta forma esta Dirección debía aprobar y autorizar los textos de todos aquellos recitales. Afortunadamente el Festival se desbancó de los derroteros políticos y llegamos a nuestros días con el deseo de celebrar pronto medio siglo escuchando y disfrutando de la música de raíz y más pura, pero antes debemos aplaudir la cuadragésimo octava edición con la visita de la Camerata Cervantina.

Se trata de un grupo de música tradicional muy consolidado en el panorama musical Folk de nuestro país. Cuenta con cinco trabajos discográficos editados: Ahora sí canto Yo (2007), El Zurrón que Cantaba (2010), el recopilatorio: “Coplas a San Antón” (2011), “La Mancha Invertebrada” (2015) y “Músicas Razonadas” (2018). La base que sustenta su propuesta es el afán por poner en valor la cultura tradicional recuperando el patrimonio inmaterial, en especial en materia musical, adaptando y trasladando las músicas y textos populares más representativos de La Mancha a un marco instrumental, vocal y escénico distinto al que estamos acostumbrados. Todo este trabajo ha obtenido sus frutos y son numerosos los premios, galardones y reconocimientos recibidos, destacando el primer premio obtenido en el 2º concurso nacional de música Folk “Escenarios Prau 2007” de Cantabria o el XXI Trofeo Nacional de folklore concedido en agosto de 2008 a la labor divulgadora de la música de raíz de Castilla – La Mancha, entre otros muchos, pero para ellos quizás el reconocimiento más importante sea el de ser muy queridos y profetas en su tierra, galardón que muy pocos pueden poner en sus vitrinas.

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