BIEN POR EL PUEBLO, BIEN…

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Uno del pueblo

Nos pilló desprevenidos. Nuestra incredulidad ante una pandemia y sus efectos, poco a poco, lamentablemente, fue dando paso a una actitud colectiva para frenar los efectos de covid 19, con muertes inesperadas, enfermedades prolongadas, recuperaciones lentas y con secuelas….

Residencias de mayores, centros, cívicos, consultas, hospitales…, adoptaron medidas preventivas acogidas de buen grado por la mayoría… y paulatinamente, la cosa funcionó, figurando nuestra población entre los pueblos de menos incidencia en esta lamentable etapa histórica, nadie había experimentado en su vida semejante vivencia, con casi cuatro generaciones coetáneas.

Profesionales, políticos, asociaciones, centros públicos, bares, restaurantes…, aplicaron las medidas con seriedad, en términos generales. Colegios, institutos, iglesias, complejos deportivos…, arrimaron el hombro en momento solidario por excelencia, amén de ciudadanos en su gran mayoría, familias y entornos sociales. Algo estaremos haciendo bien

Se aprecian con claridad actitudes colectivas frente a la pandemia, cambios de comportamientos, particulares y de grupos, mascarillas, distancias, cigarritos,… buenas intenciones, armas que al menos en Daimiel y hasta ahora, cuando redactamos este artículo, están funcionado. Nuestra estadística en contagios se mantiene en cifras bajas en relación al numero de vecinos. La sociedad “chucha” está respondiendo desde el respeto y temor al covid, con responsabilidad social. Lástima de quienes se nos marcharon en la primera y principal oleada hasta hoy.

La respuesta colectiva, con medidas y actitudes bien aplicadas, está influyendo muy positivamente en la no propagación del virus. Bisabuelos, abuelos, padres, maestros, curas, funcionarios, dependientes, empresarios y autónomos en general, sin duda, mantienen a raya al coronavirus.

La mascarilla, la prudente distancia social e higiene de manos, junto al “confinamiento particular” que cada cual se haya aplicado, logrará revertir la actual situación, objetivo de toda la sociedad, pero sólo Dios sabe cuando. Mientras tanto, el uso generalizado de mascarillas y prudencia en las distancias, evitando además irresponsabilidades en forma de reuniones masivas, paliarán en gran medida probables contagios, que infectan de modo exponencial casi sin enterarnos. Es exigible, por tanto, no bajar la guardia. Nosotros mismos somos los mejores combatientes ante este invisible enemigo.

Ya sabemos que existen comités científicos nacionales que deberían ser dogmas de fé en el tratamiento de la pandemia, pero con el paso del tiempo y a la vista de resultados en otras poblaciones, plantean muchas dudas, dejan mucho que desear. El pueblo sencillo, con su intuición temerosa, más las indicaciones de médicos y profesionales de a pie, están logrando casi vencer al cabroncete covid, a base de sensatez popular, que tiene más credibilidad que cualquier comité científico. En determinados lugares este argumento está venciendo al maldito virus. Continuaremos tocando madera, pero al menos nuestra población con prudencia, el buen juicio, madurez y cordura, están logrando la repulsión de esta peste del siglo XXI. A fecha de hoy, es escasa la repercusión proporcional al número de habitantes. Hay que continuar en esta línea. Y tener fé  y no bajar la guardia ante este asqueroso virus, que a más de uno ha amargado la vida.

¡RESISTIREMOS!

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