TOROS EN LA TELE

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Uno del pueblo

A falta de pan, buenas son tortas. Escasas oportunidades las que hemos tenido los aficionados al arte de Cúchares para presenciar in situ el espectáculo que forma parte de nuestra tradición cultural. Pero las circunstancias mandan y obligan al cumplimiento a rajatabla de la no concentración masiva de personas en torno a casi ninguna representación pública. Este año toca ajo y agua, en la seguridad que vendrán tiempos mejores.

Total, que las televisiones autonómicas, algunas de ellas, nos han servido a domicilio las imágenes de los festejos celebrados en determinadas ciudades con sabor y rancia afición taurina. Eso sí, con carteles atractivos, figuras de postín y ganaderías clásicas o al alza. Ojalá el empresario de Daimiel, joven y con las ideas claras, hubiera elegido a nuestra ciudad para celebrar un festejo, pero ya nos conformamos con que su espíritu emprendedor sea uno de los motores que está impulsando la tauromaquia en tiempos de pandemia, hay que echarle un par para seguir dando toros, no parándose la actividad. Enorme mérito de organizadores y televisiones, de distintos colores políticos, pero unidos en pro de este patrimonio cultural de profunda raíz española, la tauromaquia.

Con aforos reducidos en torno a la mitad, o aún menos de cada plaza, la afición deseosa de festejos se ha personado, mascarilla en ristre, cubriendo en fondo y formas la capacidad permitida por cada corrida autorizada. Sentidos minutos de silencio al inicio del espectáculo, antes de romper el paseíllo in memoriam a nuestros fallecidos por la pandemia, con himno de España o solos de trompeta evocando muerte sin final; mascarillas, distancias, respeto y afición selecta, entendida, con gran presencia de profesionales en los tendidos, con la morriña de no ser ellos los actuantes…, toros de primera en plazas de segunda o tercera, lucimiento televisivo en temporada efímera…, toros que han embestido, toros que se han rajado, indultos y peticiones de amnistía para algunos morlacos más, tal vez exagerados. Pero en general, ruedos con toros al alza, ganaderías en valor que van exhibiendo animales con presencia, trapío y buen juego, ideal para matadores y cuadrillas, con anécdotas repetidas de toros destrozando tablas con intención de invadir el callejón.

Formidables intervenciones de los de plata, con puyazos y pareos de cartel, incluida verónica que deja en suerte al bravo en la tarde de Consuegra. Gómez del Pilar el madrileño de nombre bíblico , Noé, con años ya de alternativa, nos deja sello con aplomo y calidad, capote, muleta, mando, sobrado de clase, con toreo puro y de gran personalidad. Temporadas de reconocimientos novilleril, transmitiendo y dejando huella, dieron paso al ostracismo en el escalafón de los consagrados, reapareciendo con fuerza en esta temporada atípica, dejando impronta de figura; emergente este Gómez del Pilar en la temporada del virus. El castizo de Madrid dejó huella por su aplomo y calidad.

Enrique Ponce, maestro Ponce, catedrático del toreo, difícil añadir adjetivos novedosos al personalísimo magisterio del matador de Chivas. Templando, mandando y enseñando a embestir a todo lo que salía de chiqueros, con toreo bello, estético y con mando. Incombustible Ponce, doctor con título otorgado por tendidos y profesionales. Su amor por la tauromaquia queda libre de cualquier duda o cuchicheo, está más que demostrado. Rejuvenecido Ponce, con actitud de meritorio, cual novillero incipiente.

Emilio de Justo, apoderado por el empresario de Daimiel, dando siempre la cara, resolviendo problemas desde su toreo fundamental. Variedad y firmeza del extremeño. Doblones y genuflexos marca de la casa. Toreo de seda, desde la belleza y el poder, amalgama que le lleva a momento de apoteosis. Torero para aficionados.

Curro Díaz, autor de una tanda de naturales inmejorables, de lo mejor de la temporada televisiva. La experiencia y calidad de este torero, genera momentos imborrables en la retina del buen aficionado. Siempre regala pinceladas artísticas preñadas de genio y arrebatadora personalidad. Exquisito Curro.

El Fandi buen capotero y espectacular en los palitroques, José Garrido, Sergio Serrano de buenas sensaciones, albaceteño él; Eugenio de Mora, Fortes, Javier Conde, Lea Vicens, Daniel Luque, Juan Ortega, Alvaro Lorenzo, Juan Leal,… también aprovecharon, entre otros, el ruedo televisivo en abierto para mostrar su capacidad. Las ganaderías, históricas y de nuevo cuño, han tenido momentos de lucimiento y de los otros, pero se intuían estupendas intenciones, con juego y presentación de gran número de astados. Mayalde, Las Monjas, Sorando, San Isidro, Murteira, Virgen María, Jandilla, se han dejado ver a través de las pantallas públicas.

Manzanares, Añover de Tajo, Priego, Baza, Valdepeñas, Esquivias, Consuegra…, han vuelto a escuchar Nerva, Amparito Roca, Puerta Grande, Manolete, Tercio de Quites, Ayamonte, La gracia de Dios…, interpretados por bandas diezmadas y con distancia segura, pero sonando casi igual de bien cuando el momento lo requería.

Nuestro novillero Carlos Aranda, truncado en esta temporada por las circunstancias, ha presenciado in situ gran número de los festejos televisados, siendo con frecuencia entrevistado desde el tendido por Oscar Aranda, avezado periodista taurino de los de a pie de callejón, sin olvidarnos de José Miguel Martín de Blas y César Jimenez con el respetado Josechu Pérez de Mendoza, comentarista y toreros respectivamente por parte de la autonómica Castilla La Mancha, junto a Enrique Romero y el “picarón” Ruiz Miguel en el elenco televisivo de Canal Sur.

Contribución por parte de todos los protagonistas de este artículo, escrito desde la morriña, pero las circunstancias mandan y no hay otra alternativa mejor que el asiento ante la tele, degustando el arte de Cúchares de distinta forma. Toros en la tele. A falta de pan…

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