TURISMO “A TIRO PIEDRA”

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(1ª PARTE)

Dadas las circunstancias a las que, desde la sensatez, nos vemos obligados a aceptar, se reúnen condicionantes para conocer más y mejor aquello que tenemos más de la mano, cercano, “a tiro piedra” y con atractivas sugerencias para hacer turismo y conocer más en profundidad lo nuestro, las amplias y variadas posibilidades que ofrece nuestro territorio manchego, ciñéndonos en este reportaje a la provincia de Ciudad Real.

Y es que, a la vuelta de la esquina, todos los días del año tenemos mucho para descubrir, con presupuesto módico y descanso, si así lo planificamos, cada noche en casita tras unos cuantos kilómetros por tierras del ilustre hidalgo. No pretendemos descubrir nada desconocido, simplemente animamos a realizar recorridos diarios, tramos cortos por las rutas del Quijote, para conocer lugares, paisajes, momentos, naturaleza y comistrajes de preocupar. Todo “a tiro piedra”, ahí mismico, como decimos en Daimiel. “El andar tierras y comunicar con diversas gentes, hace a los hombres discretos”, dejó escrito Miguel de Cervantes en su magna obra, en referencia a intercambios de todo tipo entre personas de diversos lugares como manera enriquecedora para todos. De este modo ampliamos cultura y compartimos criterios, desde un talante comprensivo y tolerante, bueno para todos.

“En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento…”, se refiere en el Quijote, confundiendo el ingenioso hidalgo los molinos con gigantes con quienes entablar delirante lucha. Molinos que datan alguno de ellos desde el siglo XVI, conservando en nuestros días aquel mecanismo rudimentario y original.

Situados en la cima de una colina, fueron declarados hace más de cuarenta años Bien de Interés Cultural en la cercana localidad de Campo de Criptana. “Burleta”, “Infante”, “Sardinero”, “Culebra”, “Poyatos”, “Pilón”, … son algunos de los nombres que reciben estos interesantes “gigantes”, que bien merecen un tranquilo recorrido “gigantes”, que bien merecen un tranquilo recorrido por esta Ruta de Molinos de Viento, con parada y fonda en el lugar. Albergan estos inconfundibles iconos de la Mancha museos de diversa índole, como el de Sara Montiel en el Molino Culebro o el del Vino en el Pilón. La propia población, con viviendas jalbegadas en blanco y azul , cautiva por su particular glamour, dejando regusto a Mancha y Quijote. Alcázar de San Juan , Herencia, Puerto Lápice , también ofrecen la peculiar silueta de este símbolo manchego con aspas.

El paraje húmedo de Las lagunas de Ruidera es atractivo crónico cada verano, que también lo tenemos al alcance de la mano, autentico oasis natural, declarado Parque Natural allá por el setenta y nueve, originado desde las aguas del Alto Guadiana creando un bloque de lagunas intercomunicadas por medio de cascadas espectaculares, playas naturales, miradores para contemplar paisajes fascinantes, únicos, con caprichosos saltos de agua de extraordinaria belleza.

El colorido de estos treinta Kilómetros de Parque es digno de ser observado en directo, sin que nadie te lo cuente. Quince lagunas únicas en España, que podemos disfrutar sin grandes preparativos viajeros, ida y vuelta en el día, bien planificado, te ofrece recorridos para recordar, desde el Castillo y Embalse de Peñarroya hasta la laguna La Blanca, ya en la provincia vecina de Albacete. A reseñar además en esta zona, la Cueva de Montesinos, otra referencia en los pormenores de D. Quijote. Vergel natural con aguas esmeraldas, Las Lagunas de Ruidera, muy cerquita de Daimiel.  

Un atardecer en Las Tablas, para quienes gustan de la contemplación, te sitúa en un “paraíso anaranjado” , irrepetible, entre luces, destellos y vegetación autóctona. Esto último, más cerca todavía, no hay que ir muy lejos. Las primeras horas de la mañana y las finales del día, al atardecer, momentos idóneos para acercarnos al humedal.

Aún estando escasas de agua, mantienen aceptable aspecto en el recorrido obligado en evitación de cruces sobre las pasarelas. No están en plena forma, pero mantienen encanto, con laguna de aclimatación como oasis de vida para la fauna, acompañada de una flora que aún verdea, en contraste con colores ocres o más amarillentos. Objeto de nuestra atención turística debe ser también el Molino de Molemocho, museo representativo del lugar.

Muy cerca de Las Tablas, disfrutamos de otro entorno natural excepcional, La Laguna de Navaseca, con rutas cortas idóneas para pasear y observar aves, con observatorios en lugares estratégicos del recorrido.

Los flamencos suelen ser asíduos ocupantes de esta Laguna que nunca se deseca, resultando la convivencia entre especies de gran valor ornitológico. Malvasías, patos cuchara, porrón pardo, gaviotas, gallinetas… diversas y muy variadas especies de aves acuáticas. Uno de los humedales importantes en nuestra región.

Otro bien de Interés Cultural Arqueológico, lo tenemos en La Motilla del Azuer, un yacimiento único , de la Edad del Bronce en La Mancha, de tipología de asentamiento único en la Prehistoria, con el pozo más antiguo de la Península. El acceso a este atractivo lugar se realiza a través de la Oficina de Turismo en visita guiada, pudiéndose contemplar además elementos varios del Patrimonio Cultural de la Mancha, como La Cueva de la Mora, la Motilla de la Vega Media, bombos y casillas, claras referencias de la arquitectura popular. Conocer el Museo Comarcal de Daimiel, previo a la visita guiada al yacimiento, es otro interesante atractivo de esta actividad.

Este turismo, marcado por las circunstancias, pero que siempre está ahí, incide además en buena obra social, apoyando lo nuestro, potenciando nuestro variado patrimonio histórico y cultural. Y como dijo el ilustre Cervantes, “al buen hacer jamás le falta premio”.

Dulces salidas en restringidas coyunturas, recurriendo al lenguajes quijotesco.

“De altos espíritus es apreciar las cosas altas”, expresión también cervantina, aplicable en este reportaje animoso, con intención de descubrir la importancia de los “altos atractivos que podemos disfrutar” a un paso de Daimiel. Y esto, no es “ni de tontos ni de mentecatos”, volviendo a recurrir al lenguaje del Quijote.

Lugares bellos de los que nos enamoraremos, nos encantarán. Todo lo recomendado, desde las prácticas medidas de seguridad anti covid dictadas por sanidad, con uso de mascarillas y geles desinfectantes, respetando siempre el entorno y la limpieza del mismo.

Y todo esto, sin ir muy lejos. “El que lee mucho y anda mundo, ve mucho y sabe mucho”. Y estando “a tiro piedra”, mejor.

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