VOLVER A EMPEZAR

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Uno del pueblo

La desescalada se está produciendo, Daimiel va recobrando su normalidad. Algunos vecinos, tras el intercambio de diálogos entre balcones, se conocen más, originándose acercamientos personales propiciados en la hora de los aplausos. Las ocho de la tarde, durante los últimos dos meses, han posibilitado amistades nuevas, y sobre todo sensibilidades comunes de solidaridad. Se percibe en el ambiente cierto aire de empatía, sensaciones desarrolladas y compartidas por todos, identificándonos cercanos en torno a lo acontecido y sus secuelas aún presentes.

Pero la vida continúa. Hay que reponerse de este trance sanitario y hacer frente al presente y al inmediato futuro con optimismo. Como dice el proverbio, ningún mar en calma hizo experto a un marinero. Volver a empezar de nuevo, debe suponer estímulo y aliciente para afrontar otro trayecto en la vida. Y el engranaje laboral ha de recuperarse a la mayor brevedad posible, para dar paso inmediato a la recuperación económica, apretando los dientes por el duelo particular y oficial en recuerdo a quienes se nos han ido.

Ya se detecta otro ambiente por la Plaza, el Parterre y calles comerciales. Las medidas higiénicas y distancia social se aplica con intensidad y escrúpulo en tiendas y comercios ávidos del contacto con sus clientes, y éstos deseosos de volver al razonable consumo. Volveremos a abrazarnos, más adelante, pero mientras hay que hacer piña, colaborar. Después de dos meses largos, hay que dinamizar de nuevo Daimiel, con mascarilla, pero con aire ilusionado.

Cuanto antes se reabran comercios y antes nos integremos en la vida normal, antes llegaremos a reconquistar el sitio que teníamos. Esto actúa en beneficio de todos, el dinero se mueve, el espíritu se espabila y la vida sabe mejor. Y los creyentes ya pueden ir a las iglesias para sentir cercana la presencia de Dios, que tanto reconforta y anima en los momentos de máxima dificultad. La fuerza divina influye en la espiritualidad de las personas que se sienten más fuertes tras la visita al templo.

Todo nos influye, vamos pues a fomentar hábitos positivos para superar cuanto antes el rastro de la pandemia. Hay que apoyar a los nuestros, hay que consumir, invertir en Daimiel, fórmula gratificante y esperanzadora para un mejor volver a empezar. Emulando a Don Quijote, tenemos la vida por delante para disfrutar de todo. Sin prisa, pero sin pausa.

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