DAIMIELEÑOS CON HONOR

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Uno del pueblo

Para todos ha supuesto una prueba durísima la confinación obligada por el ataque de esta maldita peste. Experiencia jamás vivida por los contemporáneos, salvo anecdótica excepción de algún daimieleño centenario. Ni en los peores sueños hubiéramos supuesto las devastadoras consecuencias de una pandemia. De pronto, se interrumpe la actividad en prevención de peores secuelas. Se corta drásticamente la relación familiar, el círculo habitual de convivencia, la producción laboral – con el consiguiente desplome económico-, la ayuda a los necesitados se complica y desde nuestros hogares contemplamos horrorizados el parte de bajas diarias, fallecidos víctimas del virus, familiares, amigos o allegados. Un escenario inimaginable, covid lo agravó todo.

La población daimieleña, en su conjunto, ha acatado las normas sanitarias impuestas para el bien común. La salud es lo primero. Es lo que nos ha tocado vivir y los daimieleños en general han sabido estar a la altura de las circunstancias. Paciencia, serenidad, temple y ánimo, con duelo, particular y oficial, por los que se nos fueron.

Ahora es momento de valorar, reconocer y agradecer la labor de muchos paisanos anónimos que no han cesado en su trabajo diario y por tanto han estado expuestos al contagio, aún con medidas de seguridad. Sus trabajos han sido imprescindibles para el conjunto de la sociedad, cubriendo las necesidades y atenciones de la mayoría, confinados en sus casas en prevención de males mayores. Daimieleños con honor, moralmente intachables, comprometidos con su profesión más el añadido de buena voluntad para con sus paisanos.

Sanitarios, policías, tiendas de alimentación, agricultores voluntarios en tareas de desinfección, militares, guardia civil, funcionarios de servicios mínimos, empleados de gasolineras, veterinarios, colaboradores de Cáritas, Cruz Roja y distintas asociaciones de corte social, bomberos, farmacéuticos, sacerdotes, transportistas, repartidores, trabajadores del servicio de agua, gas y electricidad… y un especial apartado para los operarios de compañías funerarias y funcionarios del cementerio.

Nos ha llegado al alma el relato de daimieleños inmersos en la parte más trágica de la pandemia. En el peor momento, en la hora del adiós, se han escenificado situaciones durísimas, de las que hiela la sangre en las venas. El odioso virus se ha llevado por delante a personas indefensas que no han podido hacer frente en condiciones normales al ataque virulento del covid, superados los medios sanitarios ante la imprevista, o no atajada en su raíz, pandemia. Fallecidos en espera de ser entregados a sus familiares, sin posibilidad alguna de haber sido atendidos o acompañados por éstos en el último adiós, sucedido entre la soledad de un hospital colapsado y la última caricia del sanitario, a su vez sobrepasado por el trabajo y el dolor de muchos momentos presenciales en las ultimas despedidas.

Duros relatos, conmovedoras e inolvidables experiencias soportadas por estos operarios de funerarias y cementerio afrontando situaciones jamás sospechadas y que han dejado huella psicológica en estas personas, cumplidores en todo caso con su luctuoso deber, con decena de fallecidos en alguna jornada. Profesionalidad y grandeza humana la de estos daimieleños, en días sin horario laboral, fuerte tensión emocional ante las durísimas vivencias tan próximas con la muerte y las circunstancias de los fallecidos, desahogada en los momentos íntimos, en su hogar, con su familia, en las escasas horas de descanso en días tan intensos.

Daimieleños con honor, que una vez más, agrandan con su abnegada actitud los valores del ser humano. Gracias infinitas para todos ellos. Ahora toca levantarse, que aún nos hará más grandes. A todos.

El pintor jerezano Juan Lucena ha pintado este cuadro en homenaje a los que se han ido y recaudar fondos para la lucha contra el coronavirus. ¿Qué haremos sin ellos? Es el título de esta obra, que tiene como protagonistas a esos abuelos que han fallecido por el covid y a los nietos de los que no pudieron despedirse. Homenaje a quienes nos han dejado, para que no se olviden.

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