CONVIVIR Y “CONBEBER”

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Ya lo decían Los Morancos, el convivir lleva implícito en múltiples ocasiones “conbeber”. Y una medida inequívoca para pulsar el ánimo del personal, sin “dudamente” la marca el nivel de asistencia a las tabernas, bares, cafeterías y lugares donde se expendan las cañas, vinos y cubatas, mayormente lo más deseado y consumido por los reclusos tras la suelta, que aunque haya sido en tono moderado, poco a poco, los profesionales del “bebercio” conviven y “conbeben” ya con cierta satisfacción; a través de la mascarilla se adivina el regocijo de saborear un chato vino, el placer de una caña bien tirada y saboreada en cuatro tragos marcados por la espuma en el vaso, sin olvidar el gozo de compartir un buen cubata con los amigos a la caída la tarde.

Algunas “partidas” de amigos se van reencontrando en los lugares de siempre. El de la bandeja, acude solicito, con abierta sonrisa, a pedir la comanda.        Saludos, preguntas sobre el estado de la familia y allegados y recuerdos sentidos y hasta emocionados por quienes se nos fueron. Casi todos somos conocedores de alguna baja en el entorno conocido cuando no familiar. No cabe duda del grado de preocupación y afectación que la pandemia ha causado entre los paisanos, todos conscientes y prevenidos ante la plaga desconocida e inesperada de este bicho. Bueno, lo de todos, es un decir, algunos, los menos, no parecen implicados en algo tan serio como lo que estamos padeciendo. Hay que insistir aún más en el mensaje de que “esto” no ha terminado, hemos entrado en la primera fase de la “desescalada” pero la amenaza continúa latente. Mascarillas e higiene, continúan siendo fundamentales para poder seguir avanzando en busca de fases más liberadoras, pero con la máxima seguridad posible, y eso pasa por la concienciación de todos.

Lo anteriormente razonado es primordial para continuar  conviviendo y “conbebiendo” con tranquilidad, como Dios manda. Así, sobrepasaremos este luctuoso bache, con principios más reforzados ante los avatares que nos plantee la vida, en un futuro inmediato al que ya mismo hemos de hincar el diente, volver a empezar y siempre confiando en los poderes divinos, desde el trabajo o actividades diarias que conforman los poderes humanos.

A convivir y a ”conbeber” echándole un par a la nueva situación, con panorama no muy halagüeño, pero haciendo frente con moral y espíritu aguerrido, fórmula práctica para sacar esto adelante y volver a ocupar cuanto antes la posición que manteníamos antes del traicionero ataque del maldito bicho.

Transmite moral y optimismo saludar en estos primeros paseos a los conocidos de siempre. Volver a hacer carantoñas a niños y bebés reaviva el ánimo, conectar de nuevo con clientes y compañeros de trabajo, reactiva el espíritu..

Conviviendo y “conbebiendo”, vamos a triunfar de nuevo; familia, trabajo, amigos, sociedad,… seguro que entre todos volveremos a abrir la puerta grande en esta temporada tan dura. Volver a convivir y “conbeber”, buena medicina, recetable en estas fases, pero procurando aplicar distancias e higienes, recomendaciones sanitarias, normas de seguridad, que redundarán en beneficio de todos.

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