BARRIGAS ORONDAS, PELLIZCO RONCHÓN

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Recuerdos de mi Primera Confinación  (2ª parte)

Una vez superados los primeros días de reclusión forzosa, que a todos nos incomodó, pasamos del fastidio a la búsqueda de alternativas positivas, que sin duda han paliado en buena medida el incordio de estar confinados entre la zozobra de noticias temerosas y recelos ante el futuro.

Han sido muchas actividades puestas en práctica por vez primera, las que han sacado a relucir capacidades y aptitudes totalmente desconocidas por los protagonistas de estos relatos desde el claustro casero. Lejos de aburrirse entre oscuros nubarrones, han descubierto nuevos horizontes por si mismo, identificándose de tal manera con estas experiencias, que ahora ya no tienen tanta prisa con que finalice el cautiverio.

Nuestro amigo Dimas, que no había frito un huevo en su vida, ha salido del encierro con un master de cocina, especial cuarentena, concedido por su señora, espantada y dichosa a la vez al descubrir facultades culinarias ocultas en su pareja, que aliviarán en el futuro su exclusiva labor entre fogones, obligada por la incapacidad permanente de su partenaire. Trocear y limpiar lechuga para ensaladas aliñadas con aceite de oliva y sal, logrando un punto diferente por apetitoso, sabroso y rico, rico… lo ha conseguido el intrépido Dimas…; elaboración de pan casero en el horno doméstico, mezclando en justa medida harina, agua , sal y levadura, con resultado más que regular, pan de buena textura, de corteza ronchona y amasado con las propias manos, recién salido del horno, comerlo con el guiso del día, o tostado por la mañana, o frito en “rebanás” mañaneras con café con leche…, qué rico…¡, también lo ha logrado nuestro audaz amigo…

Nuestros músicos , como siempre, han estado a su nivel, con iniciativas personales y de grupo que animaban calles, desde terrazas y balcones, con actuaciones apropiadas para cada celebración, con destacado recuerdo a las marchas autóctonas de Semana Santa y la grabación de una versión muy especial del himno de la Patrona, desde domicilios de los músicos coordinados finalmente.

Percusión, madera y metal, respetuosamente uniformados en honor y en petición de amparo a la Virgen de las Cruces, en fechas y momentos inolvidables. Los daimieleños recibimos este mensaje musical con emoción y agradecimiento. Bien por nuestros músicos!.

Engordar ha sido otra de las consecuencias de este arresto domiciliario. Las visitas a la nevera se han intensificado tanto, que algún frigorífico ha tenido que renovar pernios y burletes. En los vasares de las despensas se producían huecos con mayor frecuencia de lo habitual, al zamparnos galletas, chocolates, tortas y magdalenas con ansiedad y frenesí propias de un confinado. El servicio de avituallamiento reponía con prontitud estas viandas tan apetecidas por los “galgos”, que con inusitada rapidez volvían a rebajar vasares, a la vez que en el visor de la báscula aumentaban las cifras.

Más engorde, cogida de Kilos proporcional a las visitas a neveras y despensas, sin contar el generoso aperitivo al saborear una cerveza en la terraza o en el patio en días de solecico primaveral. Algunos han apurado botellas de vino apiladas en el garaje desde tiempos atrás, desecho de cestas de navidad durante la última década. Más engorde. Y sillón, mucho sillón, leyendo, pensando, viendo la tele o repasando wasaps, junto a ratejos de quedarse traspuesto después de comer.

Más engorde. Y me dejo aposta los bizcochos de nueva elaboración, que cada dos días impregnaban el hogar de un olorcillo inconfundible a repostería casera, para no seguir aumentando peso con la lectura de este párrafo. Más engorde, lo mires por donde lo mires. Orondas barrigas que dificultan ver los pies al andar, qué lástima y qué goce a la vez. Algún restaurador profesional, seguía entrenando en su patio preparando una sartená de migas para ir cogiendo la forma ideal para cuando la fase lo permita.

Estos son algunos botones de muestra acerca de las andanzas inéditas descubiertas por algunas de las víctimas de este arresto domiciliario masivo.

Continuará…

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