BRICOLAJE CONFINADO

0

133

(de sobre o de máquina)

Para quienes se inician en esto del bricolaje y tras las múltiples experiencias desarrolladas durante nuestro primer confinamiento, indicamos en este escrito algunas normas básicas a seguir a la hora de colgar como Dios manda un cuadro en cualquier pared, de cualquier piso, casa, chalet o cobijo en general, y a cualquier hora, si bien es recomendable realizar tal función en las horas centrales del día. ¿Por que?, se preguntarán ustedes, si para colgar un cuadro cualquier momento puede ser idóneo…, pues son valoraciones banales, ya que después de las susodichas prácticas en época de reclusión confinada, se obtienen conclusiones que seguidamente vamos a explicar deteniéndonos con detalle en las apreciaciones claves para este asunto.

Una valoración clave es que haya clavos. Sin clavos deja de ser clave el poder clavar. Muy importante, por tanto, el punto de sujeción o punto de apoyo. “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, que dijo el científico griego que en paz descanse.

La luz es condicionante básica, esencial, muy importante, de ahí nuestra referencia a las horas centrales del día, cuando el astro solar brilla con todo su esplendor, aportando a la humanidad el máximo de luz natural, como la vida misma, necesaria para realizar la función de colgar una pintura con el máximo de garantías posibles al efecto de una perfecta sujeción del cuadro a la pared mediante taco y alcayata, alternativa del clavo para una eficaz función que garantice un firme sostén, con perdón, para el lienzo. El futuro es muy oscuro y hemos de asegurarnos que nuestro marco haya quedado bien anclado, para la posteridad.

Pared , es imprescindible una pared vertical y con determinado grosor, que acepte oquedad suficiente para la recepción posterior de taco y alcayata , por tanto el espesor de la misma ha de superar la medida del taco para, de este modo, no traspasar al otro lado cuando realice su cometido el berbiquí. Ladrillo y yeso han de ser superados con precisión de cirujano por la broca , bien dirigida por la mano encallecida pero firme del motivado bricoleur , manitas forjado en la dureza del confinado. De sobre o de máquina.

Es necesaria e irremplazable la aplicación y buen manejo del berbiquí. Si lo usamos con talento, tendremos muy bien encauzado nuestro objetivo. Para ello, los cojinetes del utensilio han de estar bien engrasado en todo momento, al objeto de facilitar la función perforativa de la broca.

En ángulo recto respecto a la pared, atacamos bien provistos de berbiquí el punto elegido para proceder al horadado, a una altura medio metro por cima la cabeza, al objeto de que la pintura enmarcada se ajuste finalmente a la altura de los ojos, y así disfrutar de buenas vistas, pero no a ojo, sino con buen ojo. Si tenéis la fortuna de tener un vecino cubero, él os orientará mejor. Un ligero giro a la derecha marcará con precisión nuestro perforativo menester, manejando con graciosos giros la herramienta e impeliendo hacia el interior, con rápido movimiento, algo de fuerza, todo ello con precisión de cirujano, hasta conseguir cavidad idónea para la introducción del taco, previo armado del mismo sin aspavientos, hay que armar el taco con naturalidad. A la cavidad añadiremos medio centímetro más de profundidad para que la alcayata  entre holgada, con deshago, quedando alojada, previos giros a derecha, en cómoda posición para el resto de sus días. Eso si es confinamiento.

El marco del cuadro, parte superior, ya viene provisto de gancho perforado, que una vez introducido en el pezote acodillado de la alcayata, quedará suspendido, o suspenso para ti si se te cae.

Lo normal, por la experiencia desarrollada en estos días ,es que quede bien fijado y firmemente sostenido, formando conjunto compacto, armónico y portátil. Arquímedes y sus puntos de apoyo han entretenido y animado mi vida, quién me lo iba a decir.

Esta actividad aporta grandes beneficios para la salud , sobre todo mental . Desarrolla la creatividad, con lo que ello supone para el intelecto, así como la aptitud física. Está siendo muy recetada para próximos confinamientos, al objeto de evitar inactividad o aburrimiento o ambas cosas.

Marco, pared, berbiquí manual con carraca, taco, alcayata rosca, cáncamos o escarpias también puen valer, mandil para el manitas de la confinación, futuro artista del bricoleur, cogedor y escoba para el barrido final. Si han seguido a rajatabla nuestras instrucciones, el cuadro ha quedado niquelao, tras faena de frente y por derecho. Estas enseñanzas también son válidas para las segundas viviendas. Es de vital importancia el impoluto barrido final, ya que todo lo relatado se realizó en ambiente de tensión controlada desde la supervisión de mi consorte.

Compartir.

Sobre el autor

Déjanos un comentario, no hay que registrarse