SOPLARAN VIENTOS MEJORES

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Uno del pueblo.

Cómo se echan de menos las ferias de primavera… Olivenza, Valencia, Castellón…., la feria de Abril en Sevilla…, las primeras novilladas de Madrid, con novilleros en busca de la gloria venteña…, y dentro de nada ya estaríamos hablando de los carteles de San Isidro, escaparate y referencia mundial de la tauromaquia. San Fermín, en Pamplona, tampoco albergará festejo alguno….

Habrá que tener paciencia hasta Agosto y Septiembre, cuando habitualmente más corridas, novilladas y rejones se celebran por todo el territorio español y francés. Hemos de ser optimistas, aunque de momento toca esperar, pero con la afición, ilusión, esperanza y ánimo por todo lo alto. Después de la tempestad, volverá la calma.  Aunque esta parrafada, con los pies “bien plantaos”, es sobre todo un deseo, de difícil logro. La realidad, tristemente, marca otras pautas de obligado cumplimiento hasta que termine esta guerra.

Nuestro novillero, Carlos Aranda, al igual que el resto de profesionales, insiste como siempre en su preparación física en los lugares y con los medios posibles a su alcance. El daimieleño, cuando pise los ruedos de nuevo, lo hará con más vigor que los novillos, saldrá más bravo que nunca. Después de la gran temporada anterior, finalizada entre los primeros del escalafón con veintidós festejos, dos de ellos en Madrid, dejando en la Plaza Monumental de la Ventas buen sabor de boca y cortando trofeo, pintaba bien la cosa para nuestro paisano. Pero la coyuntura social, en forma de epidemia, no propicia la celebración de espectáculos con público, de ningún tipo.

De todos es sabido que el viento es el principal enemigo de los toreros, y de momento, no sopla a favor. Aranda figuraba acartelado en la vecina localidad de Corral de Calatrava, como triunfador del pasado año tras cortar cuatro orejas y un rabo. Así mismo estaba anunciado en Francia en Vic-Fezensac, plaza de primer nivel en el país vecino, tras su triunfo en Carcasonne la temporada anterior. Debido a las circunstancias, se han suspendido ambos festejos. Esta primavera está siendo deferente por la coyuntura padecida por todos, pero “aunque los vientos de la vida soplen fuerte, nuestro novillero es como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie.” Carlos Aranda  volverá con energía acumulada, con muchas ganas y más bravo que nunca. Seguro que reviviremos buenos momentos con él, apoyándole en la reactivación de su carrera cuando el calendario taurino lo permita. No nos cabe la menor duda.

Por descontado que la Fiesta Nacional encontrará salidas razonables para aliviar la actual situación. Empresarios, profesionales,ayuntamientos, televisiones, habrán de avenirse más que nunca al objeto de que los toros  continúen siendo referencia histórica en nuestra España. Más pronto que tarde, volveremos a encontrarnos en las plazas ante el albero o frente al televisor para disfrutar del arte de Cúchares. Los aficionados que sentimos el mundo del toro en nuestras raíces, estamos deseosos de iniciar la cuenta atrás para la reapertura de nuestros ruedos, con particular atención a la trayectoria de nuestro Carlos Aranda. Y a ser posible, sin mascarillas ni guantes, para que las palmas y olés, suenen mejor.

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