PUERTA GRANDE

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Hay que descubrirse, desmonterarse, ante la difícil labor que están llevando a cabo los profesionales de la medicina y sanitarios en general en esta difícil faena en la que los ha colocado la vida. Las profesiones se eligen libremente , desde la vocación y aptitudes de cada uno, pero nunca  te paras a pensar en situaciones tan complejas y arriesgadas como la actual, porque en realidad, una pandemia a todos se nos antoja remota, si acaso en lugares muy subdesarrollados o en guiones de películas apocalípticas. De hecho, nunca se había experimentado un trance global en el planeta de estas dimensiones.

Es a este sector de profesionales de la sanidad a quienes dedicamos este articulo, poniendo en valor sus fuertes convicciones y principios contraídos , desde su oficio, con la sociedad. Hay que echarle bemoles para saltar cada día al ruedo de hospitales a punto del colapso por los perniciosos efectos del bichito, conocido pero de incierto tratamiento, cual torero que se enfrenta a un  morlaco descomunal, manso y traidor. Aún a sabiendas del riesgo profesional, la vergüenza torera de estas personas les permite no perder la cara  al compromiso, arriesgar en el centro del ruedo ante el enemigo mientras el resto nos mantenemos encerrados a la espera de la faena exitosa del maestro. Faena complicada y que se alarga más de lo deseado, pero hay que estar ahí, dando la cara con el apoyo de la cuadrilla, auxiliares, enfermeros, celadores, personal de limpieza, camilleros….., todos los componentes de la gran familia sanitaria, especialmente admirados en este lance tan expuesto que les está tocando lidiar frente al toro más peligroso al que se habían enfrentado hasta ahora, de amplia cabeza y pitones con muy mala intención.

A mi no me torea nadie, parece decir el bicho de ganadería desconocida e inédita lidia, pero es seguro que acabará siendo dominado por esta audaz cuadrilla de la Sanidad. A pesar de que salió al ruedo acosando y derribando, los de la bata blanca , con mascarilla o a portagayola, están armando el taco con su embraguetada actitud ante la corrida mas dura de su vida, y además pegaditos al descastado, consiguiendo por ello cautivar al personal de la Gran Plaza de España.

Aplausos desde el tendido improvisado de ventanas, terrazas y balcones, a los sones virtuales de “Marcial eres el más grande”, pasodoble supremo para la ocasión, ellos están demostrando ser los más grandes, los que se están asomando al balcón de verdad, al balcón de los sustos y toreando muy pegados al burel, que te puede meter el susto y la angustia cuando menos lo esperes. Y además, crecidos ante la situación Faena de Puerta Grande, lidia de altos vuelos. Por principios, por servicio a la sociedad desde el propio convencimiento, ellos no pueden quedarse en casa. Máximos trofeos para la gran familia de la Sanidad. Ole, Ole y Ole. Gente con mucha casta.

Desde nuestra afición taurina, ha surgido este escrito que no pretende ni mucho menos frivolizar, sino al contrario, incrementar ánimos para todos, como ha hecho con su dibujo el pintor taurino pacense Jacinto Alcón, imagen que circula por las redes sociales y que encabeza este árticulo. Pero como dijo  “El Gallo” cuando le presentaron al filosofo Ortega y Gasset:”Tié q´haber gente pá tó ”.

PUERTA GRANDE PARA NUESTROS SANITARIOS.

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