EN BENEFICIO DE TODOS

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Tiempo habrá para volver a tomarnos los chatos o las cañas con los amigos. Y volver a discutir sobre el fuera de juego de Messi o la victoria del Madrid. Incluso retornaremos a la critica sobre éste o aquel, hablaremos del gobierno cruzando opiniones para todos los gusto y colores, mientras el más desprendido sugerirá al tabernero que nos ponga otra , pago yo. España, esto es España.

En las típicas discusiones de barra, a veces incluso sobre temas serios, nunca nos habíamos planteado una situación como la que nos está tocando vivir. Estamos clausurados cual monjes en monasterios, y desde los momentos de soledad, a veces incluso semidepresivos, recapacitamos un poquito acerca de lo que significa el bienestar, la libertad, poder disponer al libre albedrio de nuestro tiempo, dedicándonos a lo que nos gusta, disfrutando cada cual a su manera.

La cosa se nos ha presentado así, y casi sin avisar. Ni los más mayores han vivido circunstancias semejantes, recluidos todo o casi todos en los domicilios, parapetados ante el invisible enemigo que aniquila ambientes, modos de vida, costumbres tradicionales, hábitos familiares, producciones laborales, estados físicos y anímicos, llegando en algunos casos a llevar a los hogares el peor de los escenarios deseado por cualquier persona.

Cuando salgamos de ésta , habrá que replantearse la importancia que damos a lo cotidiano, a  veces cosas simples que no sabemos valorar, es como si tuviéramos derechos naturales porque sí. Buena ocasión esta del bichito para reconsiderar principios y reordenar ideas, dando prioridad al ser humano, la solidaridad y afectos de unos con otros, sin que falte nunca el optimismo, porque de ésta salimos si Dios quiere.

La fuerza del hombre, lo más grande de la naturaleza, seguro que terminará por imponerse al bichito. Pero no olvidemos que la naturaleza humana conlleva defectos de difícil solución, codicia y poder a la cabeza, aunque sea más hermoso observar solidaridad entre casi todos, que aflora casi por instinto en tiempos borrascosos. Nos iremos reponiendo poco a poco, pero lo aprendido en la crisis del bichito no se nos ha de olvidar nunca, esto fortalece para tiempos venideros.

Y seguirá habiendo fútbol, volverán a abrir teatros y cines, tiendas de ropa, restaurantes, cafeterías, centros de ocio para los mayores, piscinas cubiertas, iglesias, plazas de toros…., incluso reanudaremos nuestras tertulias y discusiones “apescaos” en la barra del bar nuestro de cada día. Hay que resistir, con la solidaridad por bandera, ya lo creo que resistiremos…..

Mientras tanto, recluidos y sin rechistar, que la protección  bien entendida empieza por uno mismo. Vamos a cuidarnos uno por uno para que redunde en beneficio de todos.

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