EMPATE AGRIDULCE, SE ROZÓ LA VICTORIA (1-1)

0

112

Continúan las dificultades del Daimiel para alejarse del abismo, pero con actitudes y resultados positivos todavía es posible el milagro. El factor suerte es importante en esto del fútbol y esta se nos muestra esquiva en momentos cruciales, como el domingo en Carrión donde dispusimos de un penalti a favor en el último instante del partido, que fue detenido por Gonzalo, meta local, decretándose el final acto seguido. Pudo suponer la victoria in extremis, aunque todo quedó en un punto equitativo, ya que el marcador señaló igualdad a un tanto al término del encuentro.

Con cero a cero se llegó al descanso, si bien los locales manejaron estos primeros cuarenta y cinco, sin crear ocasiones excepto una acertada intervención de Roberto en un uno contra uno. El juego aéreo carrionero era bien contenido por la defensa daimieleña, donde reapareció Almansa en sustitución del sancionado Carlos García. Raúl Menchero, en el centro del campo, se hizo notar peleando y corriendo como es propio en él.

La intensidad del Daimiel en la segunda parte, hizo posible el dominio forastero, destacando la profundidad de Mané en sus incursiones por banda izquierda, con llegadas que no cuajaron. Por el contrario, los locales se adelantaron con gol de penalti claro, en mitad de este periodo. Los daimieleños reaccionaron viniéndose arriba, apretando y controlando el match, hasta lograr el empate por medio de otra clara pena máxima hecha a Jesús González, que él mismo se encargó de transformar en el tanto de la igualada. El Daimiel continuó insistiendo hasta el final, señalando el colegiado otro penalti a favor daimieleño, en clara falta dentro del área al incansable Mané, sanción Indiscutible. Pero la diosa fortuna se alió con el portero local, que adivinó la intención del capitán blanco atajando su disparo, sin que un posible rechace nos favoreciera. Y ahí terminó un partido muy disputado, duro y sin suerte para los nuestros, que no brillaron a la altura del encuentro anterior en Miguelturra, aunque pudo ganar perfectamente.

Los dos próximos partidos consecutivos en casa, van a marcar con claridad las posibilidades blancas. Hay que mantener viva la llama de la esperanza. Confianza en los jugadores, tenemos. El buen ánimo entre la plantilla, existe. Seguridad en el equipo es lo que hay que procurar. Soñar cuesta poco y hoy por hoy la salvación es posible con las matemáticas en la mano. Todo radica en mantener la fusión entre la plantilla, desde la firmeza del entrenador y la fe de la afición, por cierto, bastante fiel en los últimos compromisos. Y es que a partir de la próxima jornada, ya no queda otra, que ganar, ganar, ganar… y volver a ganar. Aragonés dixit.

Compartir.

Sobre el autor

Déjanos un comentario, no hay que registrarse