EN LA COCINILLA DE SAN JOSÉ

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Al abrigo del fuego de leña, en la cocinilla de San José, mantuvimos una charla con Pablo González del Campo Fernández de Marcos, personaje popular de Daimiel, que cada año por Navidad encarna la figura de San José en el Portal del Belén Viviente del Parterre. Ambiente inesperado el de la cocinilla, pero acogedor y calentico en días de mucho frío, mientras Pablo parte almendras para después tostarlas, “que están muy ricas por estas fechas, con un poquito de sal”.

Treinta y tres años dando vida a José de Nazaret, esposo de María, madre de Jesús, padre putativo de Cristo. Todo ello desde la creación del Belén Viviente, allá por el 87, al refugio de los muros de Santa María y siempre en el mismo rincón. Al igual que el Santo, Pablo también es carpintero, avatares de la vida. “Hacer disfrutar a niños, padres, familias, que quedan encantados cada año tras su visita al Belén, además de sentirnos orgullosos por representar cada año el misterio del Nacimiento, son los motivos para continuar, hasta el punto que me fastidiaría tener que dejar el papel algún día…”

Nuestro San José – Pablo – fue cofundador desde el proyecto de Los Amigos del Arte, de este popular Belén daimieleño, junto a Miguel Moreno, Matías Espinosa, Jesús Loro, Paco Terriza… etc., “siendo ya dos generaciones de paisanos que han desfilado por el Nacimiento, ya vamos para la tercera, contando también con mucha gente de otros pueblos cercanos que nos visitan, sin olvidar a los daimieleños que viven fuera y vuelven por estas fechas a nuestro pueblo. Abuelos, padres, nietos… familias enteras nos visitan, se citan en el Belén…”.

Sin duda que este acogedor lugar reúne a la actual sociedad de Daimiel, no faltando personas de otras razas y lugares del mundo. “Por decirlo de modo coloquial, aquí vienen sudamericanos, moros y cristianos, la representación del Nacimiento Viviente reúne a todos, sin distinción de razas, colores o creencia, que además gustan de fotografiarse conmigo y los demás personajes”.

La Asociación Artística Belén Viviente Daimieleño es una institución que se ha hecho tradicional y muy popular. “Desde que la creamos, los tres Alcaldes que han ocupado la Presidencia del Consistorio se han volcado hacia nosotros un año tras otro. Díaz-Salazar, Díaz del Campo y Sierra, han sido firmes valedores de nuestra representación navideña, sin olvidar empresas que apoyan año tras año. Los Candeales, Saneamientos Galo, Los Pozos, Manolo Aguirre… y sobre todo Ferroal, cuyo gestor y dirigente Julio de la Flor, lo vive, le entusiasma el ambiente, siendo este año precisamente el Mayoral del Belén viviente, título honorífico de nuestra Institución. El Belén, es de todo el pueblo y para todo el pueblo…”.

Es intención de Pablo – San José – reencarnar su figura “hasta que Dios quiera”, teniendo en cuenta que se protegen para pasar el menor frío posible, tanto la Virgen como el Niño, el burro, las gallinas, los palomos, los corderillos, los guarrillos…, en fin, todos los componentes del Portal, con calefactores discretamente situados. Sus hijos, tiene dos varones veinteañeros, desde siempre le han visto como San José, “antes de ser novio con su madre ya ejercía del Santo personaje, y de hecho mi hijo mayor ocupó una Navidad la cuna del Niño Jesús… Pasado el tiempo, mis hijos se identifican diciendo ser los hijos de San José ….”.

Son muchas anécdotas que me relata Pablo en su cocinilla, reflejando todas ellas el punto de identificación en su vida con el papel navideño representado. “En Madrid, llegué a un domicilio para arreglar una puerta. La señora de la casa me miraba con insistencia, después de mirar también la foto que había en el mueble del salón donde figuraban retratados dos chicos pequeños en un Nacimiento, eran sus hijos. La señora pensaba que si iba a ser yo el San José de la foto, y lo pensaba y repensaba. ¿Será éste…? Yo observaba y permanecía callado, hasta que pasado un buen rato le aclaré la duda, asegurándole que, efectivamente, ese San José era yo. Al parecer, visitaron Daimiel en Navidad, invitados por unos amigos, y sus niños se fotografiaron en el Portal, foto que permanece en lugar preferente de la casa… Con lo grande que es Madrid…”.

“Otro año, el burro se trastornó, se puso a dar coces, alocado, me tuve que hacer con él, protegiendo como pude al resto de personajes del Portal… En esta otra ocasión fui a una obra de una conocidísima constructora de Daimiel, en el barrio de Canillejas, en Madrid. Conforme atravesaba las distintas zonas de trabajo, escuchaba de fondo ¡tó, si está aquí San José, mira por donde va San José…! Evidentemente había mucho daimieleño trabajando en dicha obra…”.

“En otra ocasión, la Posada del Belén la construimos de dos plantas, entre “El Chino” y yo, sin protección de ningún tipo, subiéndonos y sujetándonos a base de equilibrios. Éramos entonces muy jóvenes, hoy seguro que no lo haríamos…”.

“El vestido de San José, la túnica, siempre es el mismo, el de siempre, hecho por mi madre. Aunque he tenido ofrecimientos generosos para renovarle, siempre me he negado. Este irá conmigo mientras viva…”.

Pablo, nuestro popular personaje, mantiene intacta la costumbre particular de afeitarse el primero de Noviembre y no volver a hacerlo hasta el cinco de Enero por la noche, después de la visita de los Reyes Magos a Daimiel y su paso por el Portal del Parterre. “A los Reyes Magos, les pido lo que cualquier ciudadano, salud, paz y bienestar para todos, no hay más que pedir, además de que podamos continuar representando muchos años el Belén Viviente de Daimiel”.

El Belén Viviente se mantiene en nuestra ciudad durante la Navidad “oficial”, desconocemos si en cualquier otro lugar de España se representa durante tantos días este acontecimiento. “El parecido con la imagen clásica de San José hace que allá por las ciudades donde trabajo y refiero mi actividad navideña, genera curiosidad y extrañeza aunque cuando muestro fotografías terminan pidiéndome recuerdos, entre sorprendidos y contentos. Por Madrid, Zaragoza, Málaga, Tenerife, Guadalajara, Sevilla, Cádiz, Gibraltar, Ceuta…, ciudades por las que he ido por mi trabajo diario, guardan retratos del San José de Daimiel”.

Como ya hemos referido, muchas fueron las personas que generaron de inicio esta idea, pero según nos comenta el San José de Daimiel, “en la actualidad Caldera y yo somos quienes desde el principio del Belén continuamos en activo…”.

Cuando planteamos a Pablo sus posibles dotes como actor ante tan respetable papel, nos responde como impulsado con un resorte… “Debo un respeto a la figura que represento, aunque sí, algo de actuación hay, pero mi actuación la llevo al cien por cien, hasta el límite de no echarme un cigarro, un trago, unas migas o algún tallo en cada tarde de Navidad mientras soy San José, ante la gente, los niños. Sale de mí esta actitud, estoy en mi papel…”.

Con “su burrito sabanero” Pablo González del Campo Fernández de Marcos, cada año, desde hace treinta y tres, va camino de Belén, a una cita tradicional y puntual que se produce en Daimiel al abrigo de los exteriores de la Parroquia de Santa María. En un ambiente entrañable, entre churros, migas, polvorones y tragos de vino, con colas para entrar cuando llegan los Reyes Magos, un daimieleño sencillo que sin duda dejará huella imborrable en la historia navideña de nuestra ciudad. Es carpintero de oficio en la realidad, que representa al patriarcal e histórico carpintero del Portal de Belén. Pablo, San José, ha marcado con su representación, tras muchos años, una vivencia daimieleña que pasará a ser historia, ya es historia, vivencias de nuestro pueblo con mucha carga de ternura, amor hacia los demás, daimieleñismo puro. Reconocimiento y gratitud para este hombre, popular personaje, nuestro San José.

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