FIESTA DEL DÍA DE LA TRILLA

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Uno del pueblo

El calor imperante no fue obstáculo para el normal desarrollo del Día de la Trilla. Se trataba de recrear con la mayor fidelidad posible las labores agrícolas que nuestros antepasados realizaban bajo el sol, sin aire acondicionado ni neveras, si acaso, el botijo.

Pues bien que se representó el pasado domingo, 7 de Julio, este evento organizado por la Peña Equina Rocinante, en la improvisada era junto al Auditorio Municipal. Las tradiciones, aunque ya quedan en desuso, siguen en el recuerdo de las personas que vivieron aquellas épocas, quienes junto a sus descendientes gozan poniendo en escena la labor de trillar, ajustándose bastante a la realidad de aquellos tiempos.

El Alcalde Leopoldo Sierra, junto a Concejales de otros partidos, presidieron y compartieron respectivamente una jornada que atrajo al gran público a pesar del caluroso horario. Todos, apoyando esta iniciativa en su segundo año de puesta en escena. El pregonero elegido para la ocasión, Juan Vidal, fascinó al respetable con argumentos entrañables y fáciles de asimilar, siendo interrumpido con algún que otros rebuzno de los burros allí presentes, ya que no faltaron junto a mulas y caballos en el desarrollo de todos los actos durante el día. El pregonero, de hábiles reflejos y gran sentido del humor, supo realzar incluso la participación de los rebuznos de tan entrañables invitados. Rotundos aplausos para tan insigne personaje al término de su pregón.

Hubo concursos para elegir al Mejor Trillador y al Mejor Vestuario de Gañán, junto a exposiciones de maquetas de carros antiguos, arreos para animales, aventadoras, tractores antiguos y galeras, tartanas, faetón, tílburi… “es un carro señorial, ligero en peso y bonito, que para pasear el campo, lo lleva el señorito”…  No faltaron, por supuesto, música y bailes folclóricos de Daimiel, fielmente representados por el Grupo Bolote, degustándose además el aceite de la Almazara Los Candeales en catas de pan, con sal y sin sal, el salero estaba al gusto y disposición de todos, en la cata y en la entusiasta representación del Día de la Trilla sobró salero y ganas que se vieron satisfechas con gachas y migas para todos los presentes, avíos que supieron a gloria, estaban ricos de verdad.

Siega, segadores, trilla y trilladores, algunos y algunas se atrevieron a sentarse en la banqueta de la trilla y, con ayuda de expertos, realizaron sus pinitos en la labor. Gañanes de cierta edad, vestidos sin faltar detalle, aportaban regusto y verdad a la fiesta, a pesar del calor. Niños y mayores, gentes de mediana edad, posaban para la foto del recuerdo.

Entre parva, trilla, arreos y ambiente muy positivo, transcurrió esta celebración que por lo visto y comprobado, pinta bien, con visos de arraigarse en el pueblo. La gran afluencia de público, en aumento, certifica esta apreciación. Enhorabuena al Presidente de la Peña Equina Rocinante y sus colaboradores, personas de toda edad, disfrutando los más veteranos de un modo especial… “aunque la carne se endurezca, con estos actos mantenemos tierno el corazón”… Se atisban buenos aires y viento a favor para esta fiesta en Daimiel.

EEEEEOOOOO

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