FRANCISCO DE ASÍS, CONSTRUCTOR DE LA PAZ.

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Giotto di Bondone. San Francisco predicando a los pájaros. Museo del Louvre. Giotto di Bondone (1267-1337) fue discípulo del pintor florentino Cimabue, que era el artista más conocido de la época. El arte de Giotto fue extremadamente innovador.

Representó a la figura humana con líneas amplias y redondeadas, en perspectiva, abandonando la figura plana y bidimensional de los estilos gótico y bizantino.

En este cuadro representa a San Francisco de Asís en uno de los episodios de su vida más desconcertante para el hombre de nuestro tiempo; aunque todo en la vida de San Francisco es desconcertante.

Este episodio es narrado por uno de los franciscanos más ilustres, San Buenaventura (Leyenda Mayor, VIII). Se puede encontrar en Gianluigi Pasquale (Ed.). 365 días con Francisco de Asís, Madrid, 2011).

«Viajaba otro día con un hermano por las lagunas de Venecia, cuando se encontró con una gran bandada de aves que, subidas a las ramas, entonaban animados gorjeos. Al verlas dijo a su compañero: “Las hermanas aves alaban a su Creador. Pongámonos en medio de ellas y cantemos también nosotros al Señor, recitando sus alabanzas y las horas canónicas”.

Y, adentrándose entre las avecillas, estas no se movieron de su sitio. Pero como, a causa de la algarabía que armaban, no podían oírse uno a otro en la recitación de las horas, el santo varón se volvió a ellas para decirles: “Hermanas avecillas, cesad en vuestros cantos mientras tributamos al Señor las debidas alabanzas”. Inmediatamente

 

callaron las aves, permaneciendo en silencio hasta que […] recibieron del santo de Dios el permiso para cantar. Y así reanudaron al instante sus acostumbrados trinos y gorjeos».

Entre los muchos episodios de la vida de San Francisco, este nos ayuda a aproximarnos al conocimiento de algunas de sus grandísimas y variadas virtudes: la santa pobreza, la santa humildad, la fe profunda en Dios, la alabanza al Creador, el amor a todos los hombres y a toda criatura. Hoy quiero destacar de modo particular su amor a la santa paz. Dice Tomás de Celano (Vida primera I, 10), uno de sus principales biógrafos, que antes de hacer cualquier predicación de la palabra de Dios,  les deseaba la paz a los presentes, diciéndoles: El Señor os dé la paz (2 Tesal.  3, 16). En los tiempos convulsos en que vivimos, quiero destacar su afán de construir la paz entre todos los hombres.

La festividad de San Francisco de Asís es el 4 de octubre; una buena ocasión para aproximarnos a su extraordinaria personalidad a través de alguna de las muchas lecturas que podemos encontrar en las librerías. Del mismo modo que él (a pesar de mi indignidad), quiero deciros a todos: El Señor os dé la paz.

 

 

ÁNGEL VICENTE VALIENTE SÁNCHEZ-VALDEPEÑAS

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