DAIMIELEÑOS POR DAIMIEL

0
136

Uno del pueblo.

Son muchos los daimieleños dispersos por España, dispersos por el mundo. En la feria y fiestas, desde hace muchos años, se dedica un día al daimieleño ausente, en reconocimiento y recuerdo a quienes salieron de su ciudad en busca de un futuro. También se reúnen grupos de personas que, esparcidas por varios lugares, vuelven al punto de referencia natal, su pueblo, Daimiel. Y vuelven con recuerdos imborrables, refrescando amistades sinceras, desde niños, pasando por la pubertad, amistades desinteresadas en épocas enque lo material no cuenta, sólo se actúa desde la ilusión inocente, apoyándose unos en otros a cambio de nada. Amistad de verdad. Cariños sinceros. Afectos inquebrantables.

Un grupo de “chuchos” y “borregos” se citaron en un conocido restaurante local para recordar y fortalecer lazos con su cuna original, Daimiel. Mucho talento de pura raíz daimieleña reunidos en torno a una mesa, donde afloraron recuerdos entrañables y emotivos durante el evento gastronómico  y la correspondiente sobremesa. Recuerdos de tiempos juveniles desde el estudio, cultura, buena educación y deporte, aunque con pololos, antiestética prenda femenina utilizada para hacer gimnasia y evitar alguna que otra mirada lasciva, aunque el pololo por sí mismo anulaba la intención. Otros tiempos, otros valores. Desde la perspectiva de la madurez, se recordaban momentos en los que el ingenio, la creatividad natural, la inquietud permanente, ideas, alocadas tal vez algunas de ellas, instinto musical puesto en escena con ensayos en patios, corrales o cuevas, “catacumbas” del pasado que revitalizan el presente, con “esqueleto” musical y “maquinómana”para cuando nadie nos ve, sal y pimienta de época juvenil con todo por descubrir. Con pocos medios, no más allá de la propia “ingeniería artesanal” de algún manitas. De aquellas raíces se forjaron ingenieros, médicos, pedagogos, empresarios… ilustres personalidades con apellidos que delatan su raíz daimieleña. Ruiz-Valdepeñas, Aguirre, Fernández de Marcos, Gómez-Limón, Moreno, Fernández-Bermejo, Ibáñez, Muñoz de Morales, Herrero, Sánchez-Cambronero, Galiana …, etc., etc., provenientes de núcleos familiares de la época, forjados a base de huevos que aún seguimos consumiendo, golpe de fragua, agricultores, cepillado de madera, funcionariado, comercio en general…, adolescentes de la década de los sesenta que regresan con ilusión de pisar tierra materna, escuchar y pronunciar el “tó” y el “arrea”, expresiones autóctonas propagadas a buen seguro por tantas partes del mundo como han visitado estos daimieleños anónimos, pero de pro, convertidos gran parte de ellos en jóvenes abuelos con sosegada condición de “jubilatas”, pero sin fecha de caducidad aún. Bonhomía daimieleña representada por estos daimieleños por el mundo que retornan a su pueblo para al menos durante una breve estancia, ejercer de daimieleños por Daimiel, volviendo a ser “Wily”, “Pepurriano”, “Torrezno”, “Chucho”, “Nini”, “Juanjorrez”, “Rororo”, “Milucho”, etc., etc., etc., apelativos de algunos de ellos, en esa época en que casi nadie se libraba de su correspondiente mote. Homenaje a los chiquetes de esta generación.

Familia unida por lazos indestructibles de juventud, quinceañeros con principios reforzados a través de toda la vida. No faltaron recuerdos in memoriam para quienes ya no nos acompañan, amigos que antes de tiempo nos dijeron adiós, pero continúan entre nosotros. Disfrutaron desde arriba seguro.

 

Momentos de locura transitoria regados con “airén” y “Mahou” acompañados por viandas del pueblo. De Daimiel, somos de Daimiel. Seguro que habrá partido de vuelta.

EEEEEOOOOO

Dejar respuesta

Anímate a comentar!, no es necesario estar registrado