ORGULLO BLANCO

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El bien más preciado del Real Madrid es su ingente masa de aficionados, partidarios, seguidores, llamémosle como sea. Desde Daimiel y pasando por el resto del mundo, el sentimiento madridista se propaga, y siempre en alza. Daba gusto y causaba sorpresa a la vez la imagen internacional, difundida por la señal televisiva de la final de la Copa Intercontinental, en la que se enfocaba en un primer plano una pancarta con el nombre de Socuéllamos. Madridistas de La Mancha, de la próxima localidad, desplazados hasta los Países Árabes siguiendo la estela del Real Madrid. En cualquier lugar del mundo das una patada al balón y surge un madridista. Es un hecho objetivo e innegable. El madridismo, para los más forofos, llega a ser el eje de sus vidas. Aunque esto sea una exageración, que lo es, no es menos cierto que la mayor parte de los aficionados al fútbol, sienten los colores madridistas. Y es que la capacidad de atracción y fascinación de este gigantesco club va más allá de las leyes del sentido común. Pero, eso sí, siempre con el refrendo de los números, en forma de logros deportivos, que de modo incuestionable acompañan la historia del Real Madrid. Escarapelas que simbolizan la Copa Intercontinental, o lo que es lo mismo, ser Campeones del Mundo; títulos de Copa de Europa, vamos a obviar el número de ocasiones; Copas de España; Supercopas europeas y nacionales; Campeonatos de Liga… y vamos a dejarlo ahí, porque trofeos muy importantes, de gran renombre, también ocupan la Sala de Honor del Santiago Bernabéu.

Madrid, históricamente, acoge a todos los españoles sin distinción, creando un vínculo afectivo que llevado al terreno deportivo inclina hacia lo destacado y relevante, y nada más atrayente que las gestas futbolísticas del Madrid. Desde niños, las glorias deportivas llaman nuestra atención, sobre todo si las personas mayores, nuestros mentores, conversan con énfasis acerca de estos méritos deportivos. El mensaje cala casi sin querer en las mentes infantiles y el resultado es que el madridismo abruma en cuanto a número, en Daimiel y en el resto del mundo. Baste con indicar que la Peña Madridista local cuenta con setecientos socios, a gran distancia del resto de equipos nacionales. Y todo esto, sin referirnos a cuestiones político-sociales. El madridismo es una religión deportiva que atesora orgullo y sentimiento. Y nada más.

Todo esto viene a cuento por la consecución por parte del Real Madrid de la Sexta Copa Intercontinental 2017. El equipo más laureado del mundo.

¡Enhorabuena madridistas!

Ahí queda eso…

EEEEEOOOOO

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