Las caleras: Una manifestación de un modelo productivo tradicional en Daimiel (I)

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Los hornos empleados en la  elaboración  tradicional  de cal o caleras como son conocidos, cuentan con un gran valor patrimonial y  cultural  en  la localidad, puesto  que  representan testimonios materiales  de  unas  prácticas  industriales  pretéritas, hoy  ya  desaparecidas. Constituyen evidencias de una forma concreta de explotación del medio natural, que sirvió como actividad económica vital para muchas familias del entorno.

    Daimiel presentaba unas condiciones idóneas para el desarrollo de  esta labor,  por un  lado por la accesibilidad a materia prima, la piedra caliza, muy abundante en la comarca, así como la facilidad para obtener recursos combustibles, fundamentalmente la masiega junto a enea o carrizo, que se encontraban muy extendidas en áreas lagunares o en las tablas  fluviales  que formaban los cursos fluviales. No obstante,  también  fue  aprovechada  leña  procedente  de actividades agrícolas, como la poda del olivo, la caña de maíz o el panizo. Corresponden  con plantas de alto poder calorífico que sirvieron para nutrir a estos hornos. De igual  manera, no conviene olvidar la importancia de la cal como material constructivo, usado habitualmente en la región como revoco y mortero, lo que generó una demanda significativa de este producto.

  Por estas razones,  encontramos  a  lo largo del término  municipal  ejemplos  representativos  de estas caleras. Se   emplazaron   en parajes como Las  Salinas,  Ojos   del    Guadiana,    La Nava,  o Escoplillo,   en   los   propios   márgenes  de   vías pecuarias como Cordel de los  Moledores,  Cordel de las Lagunas o Vereda de Escoplillo, ya que otro de los requisitos fue el de  situarse  en  áreas   de dominio    público,   de     tal    manera   que    no perjudicaran propiedades particulares.

La existencia en la actualidad de estos dispositivos  se  debe  en  buena parte  a  la  actuación realizada en el año 2007 por parte de la “Asociación de  Ecologistas  Manchegos  de Daimiel”, que consistió en la limpieza general de su entorno, así  como  en  su  vallado  perimetral y  la instalación de una serie de paneles  informativo.  Asimismo,  el Ayuntamiento  de  Daimiel  en este año 2016 dentro del “Plan Extraordinario por el Empleo de la JCCM” ha desarrollado una serie de intervenciones dirigidas al acondicionamiento y revalorización de estas estructuras.

El abandono de esta  actividad profesional, hace   ya bastantes  décadas,  unido  a   prácticas incívicas  sobre  estos  elementos, en algunos casos utilizados como vertederos de  residuos sólidos  u  orgánicos, han  afectado en la degradación  de  estos  recursos,   influyendo en su avanzado   deterioro.  En  este   contexto, resultan   necesarias  acciones  que  posibiliten   la adecuación    integral   y   conservación   preventiva  de  unos  conjuntos   patrimoniales  tan valiosos de la localidad,  documentos materiales de un uso productivo característico.

 

Bibliografía:

ASTILLERO DIAZ SALAZAR, M.J. et alii (2000): Daimiel, del año mil al siglo XXI, Ayuntamiento de Daimiel, Daimiel.

FERNÁNDEZ-ESPARTERO, J.J. (2004): “Daimiel, Patrimonio Etnográfico”, en Actas del I Congreso de Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha, Valdepeñas, pp.331-348.

FERNÁNDEZ-INFANTES SÁNCHEZ-BERMEJO, M. (2013) “Recuperación y conservación de las caleras tradicionales de Daimiel”, II Jornadas de Historia de Daimiel, pp. 317-329.

TORRES MAS, M. (2013): “Azudes, presas y molinos: evolución histórica de estrategias hidráulicas en Ojos del Guadiana”,  IV Congreso Interdisciplinar de Jóvenes Historiadores Los Lugares de la Historia, Universidad de Salamanca, Salamanca, pp. 1403-1420.

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