La Motilla del Azuer, un recurso patrimonial excepcional en Daimiel (Ciudad Real)

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La Motilla del Azuer en virtud de las especiales particularidades que presenta constituye unos de los yacimientos arqueológicos más singulares en la Prehistoria Reciente de Castilla-La Mancha y la Península Ibérica. Sus características intrínsecas, unido a la monumentalidad y complejidad de sus construcciones, nos señalan esta realidad, en la actualidad visible en las visitas organizadas que desde junio de 2014 el Ayuntamiento de Daimiel ha puesto en marcha a través de la página www.motilladelazuer.es.

Su singularidad viene también dada por ser el más investigado y documentado de los yacimientos tipo “motilla”. Corresponden con una serie de asentamientos humanos de la Edad del Bronce (2200-1400 a.C.), que desde el punto de vista morfológico representan montículos cónicos artificiales que se elevan sobre zonas eminentemente llanas dentro del ámbito manchego. Dentro de todas ellas, la del Azuer es la que cuenta con más investigaciones e intervenciones, razón por la cual ha permitido conocer un mayor número de datos e información sobre las gentes que se establecieron en el territorio de La Mancha durante la Edad del Bronce. Todos estos recursos han permitido que el yacimiento se encuentre catalogado como  Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica.

Analizando detenidamente su conjunto, nos encontraríamos, grosso modo, con una fortificación de planta central, rodeado al exterior de un área de hábitat, mientras que el ámbito funerario se emplazaría en la zona del poblado.  

El recinto interior amurallado presenta un diámetro en torno a los 40 m., y se encuentra integrado por una torre, tres líneas concéntricas de murallas, y un espacio ámplio en el área oriental. Mientras, el núcleo central queda articulado por una torre de mampostería de planta cuadrangular. A la torre, al igual que otros espacios de la fortificación, se accedía mediante una serie de rampas embutidas en pasillos que comunicarían con otros puntos, configurando un sistema de circulación integrado por un complejo de pasadizos y puertas que proporcionan un aspecto laberíntico final a la edificación.

Entre todos los sitios de este perímetro destaca por su espectacularidad el gran patio trapezoidal que se sitúa al Este del entramado fortificado. En su interior se ha documentado una estructura hidráulica que abastecería las necesidades de agua del asentamiento, a día de hoy el pozo de captación de agua subterránea más antiguo documentado en nuestro territorio,  y que se mantuvo abierto durante toda la ocupación del enclave. Esta construcción se ejecutó en forma de embudo, a través de sucesivas plataformas y paramentos de mampostería que van reduciendo progresivamente su superficie hasta llegar a un pozo de forma circular, facilitando de esta manera su aproximación al nivel freático. Los habitantes de la Motilla llegaron a excavar perforando no sólo la base de terraza fluvial y estratos de grava sobre la que se erigió el establecimiento, sino incluso horadando bancos de roca caliza hasta alcanzar los niveles más inferiores de masa de agua subterránea.

Todos los espacios interiores eran protegidos por una serie de murallas concéntricas de mampostería de mediano y pequeño  tamaño, que defendían  recintos donde se gestionaba y controlaba las actividades económicas y productivas del asentamiento. Entre ellas destaca la presencia de un conjunto de grandes silos para el almacenaje de grano, como cereales y leguminosas. Oros sectores intermedios también eran utilizados para depositar este grano o productos elaborados en vasijas de cerámica o capachos de esparto. También destaca la presencia de una serie de hornos de planta circular o rectangular, realizados con zócalos de mampostería y cubierta abovedadas de barro, que conservan sucesivos revocos y enlucidos. Mientras, determinadas salas eran utilizadas como zonas de estabulación puntual del ganado, documentando especies como ovejas y cabras, vacas, cerdos y caballos. Asimismo, un cinturón de gran tamaño de piedra caliza, y fechado hacia momentos finales de la ocupación, cierra con su trazado concéntrico determinados tramos del complejo fortificado.

Al exterior de este núcleo fortificado se emplaza el poblado, en un radio aproximado de 50m. Las viviendas presentan planta oval o rectangular, y se encuentran construidas con muros de tapial, en ocasiones cuentan con postes de madera embutidos, y sobre pequeños zócalos de mampostería de piedra caliza, con una cubierta de techumbre vegetal.

La distribución de la necrópolis coincide con el área espacial del poblado, documentándose incluso bajo el piso de las propias viviendas, al exterior de estas cabañas, así como a los paramentos exteriores de la fortificación, participando de un patrón asociado a un ritual funerario generalizado en buena parte a las sociedades de la Edad del Bronce que habitaron la Península Ibérica durante esta etapa. El ritual empleado es el de la inhumación individual, en la que el cadáver aparece flexionado, en posición fetal, dentro de fosas simples o revestidas por muretes de mampostería o pequeñas lajas hincadas, que a veces se adosaban a los muros de las viviendas o a los paramentos de las fortificaciones. Frecuentemente los individuos infantiles fueron depositados en el interior de vasijas de cerámica.

CONCLUSIÓN: LA MOTILLA DEL AZUER UN YACIMIENTO CON GRANDES POSIBILIDADES

Las investigaciones emprendidas en la Motilla del Azuer han permitido conocer un yacimiento representativo de la Edad del Bronce, en el cual es posible comprobar el desarrollo de una arquitectura excepcional y sorprendente, resultado de unas capacidades técnicas e ideológicas adquiridas por esta comunidad y que inexorablemente implicó una importante inversión de trabajos y esfuerzos.

Este carácter relevante y singular lo constituye en un elemento de valor turístico innegable dentro de la localidad y su comarca, con un evidente papel fundamental para su explotación turística y que puede convertirse en un motor clave para su desarrollo económico, dentro del rico patrimonio natural, arquitectónico y cultural que atesora este territorio.

Bibliografía:

FERNÁNDEZ, S. (2010): Los complejos cerámicos del yacimiento arqueológico de La Motilla del Azuer (Daimiel, Ciudad Real), Tesis Doctorales Universidad de Granada.

FÉRNANDEZ-POSSE, Mª.D. y MARTÍN, C. (2007): “La Edad del Bronce” en Pereira, J. (coord.), Prehistoria y Protohistoria de la Meseta Sur (Castilla-La Mancha), Toledo, Biblioteca Añil 31-Almud, 105-124.

NÁJERA, T. y MOLINA, F. (2004): “Las motillas: un modelo de asentamiento con fortificación central en la Llanura de La Mancha”, en García, R. y Morales, J. (coords.), La Península Ibérica en el II milenio a.C.: poblados y fortificaciones, Cuenca, 173-215

TORRES, M. (2015): “La Motilla del Azuer: un yacimiento arqueológico de interés cultural en Daimiel (Ciudad Real), III Jornadas de Historia de Daimiel, 15-30.  

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